Técnica o método Alexander para las posturas

Al iniciarse la segunda guerra mundial, trasladó a los niños y al personal de su escuela a los Estados Unidos y, en 1942, publicó su Último libro, titulado The Universal Constant in Living. Alexander regresó a Inglaterra en 1943, y desde entonces hasta su muerte, acaecida en 1955, a los ochenta y siete años de edad, continuó activamente desarrollando y enseñando, su técnica. Desde entonces, la técnica de Alexander ha seguido extendiéndose.

El descubrimiento de Alexander

 

1) Cualquiera que sea mi situación en la vida, lo que decide si saco o no el mejor provecho de ella es cómo hago lo que hago. Por ejemplo: ¿cuánto esfuerzo realizan mi corazón, mis pulmones y mi digestión? ¿Cuánto esfuerzo superfluo y contraproducente me inflijo a mí mismo?

Posiblemente, lo que más nos perjudica son nuestros malos hábitos inconscientes, a menudo tan enraizados que ya no los notamos, sobre todo si al principio pensábamos que eran «correctos». De hecho, estos hábitos son tan «normales» que si no respondemos a uno de ellos podemos pasar por una experiencia desagradable y dolorosa. Simplemente, pídase a un fumador empedernido que deje de fumar y véanse los resultados. El primer paso consiste en damos cuenta de nuestros malos hábitos y de cómo éstos distorsionan nuestros sentidos y pensamientos.

2) Es demasiado fácil aliviar los síntomas, probablemente erróneamente, mediante ejercicios o terapias administradas desde el exterior. Para Alexander, lo importante era descubrir la forma en que interferimos en el normal funcionamiento de nuestro organismo, es decir, conocer las causas de nuestras dolencias, inseguridad o mal humor. Así, Alexander, al ser una persona práctica, lo primero que hizo fue actuar sobre sus propios problemas de voz. El primer paso consistió en descubrir lo que causaba el problema. El segundo, cómo lo causaba.

3) Una vez descubrió la naturaleza de la interferencia, se sintió preparado para detenerla. Al experimentar las diferente5 maneras de controlar la interferencia, Alexander logró mantener la «integridad» del ser en todo lo que realizó. La experiencia de la integridad permite una expansión de la conciencia, que trasciende lo que deseamos hacer hasta llegar a la posibilidad de descubrir una manera nueva y más plena de vivir. Esto significa que no utilizamos la «fuerza de voluntad» o el «esfuerzo», ya que éstos constituyen un intento de imponer parte de nosotros al resto y son sintomáticos de un ego dividido, manifestaciones de la misma interferencia que causó nuestros problemas. Esto supone superar el deseo ciego para conseguir un estado mental ecológico.

Aprendizaje de la técnica

La técnica de Alexander no constituye un conjunto de ejercicios, sino que se preocupa de cómo llevamos a cabo nuestras actividades diarias. Los instructores de la técnica de Alexander dan a sus estudiantes la oportunidad de abandonar los patrones de conducta que distorsionan nuestros sentidos y nublan nuestro entendimiento. Esta técnica nos permite ver la integridad de nosotros mismos de una manera práctica.

Pero esta técnica no se puede aprender fácil y rápidamente. Para obtener resultados Útiles, es necesario tomar un mínimo de treinta lecciones individuales bajo la supervisión de un maestro cualificado. Asistir a charlas sobre la técnica o leer libros sobre ella no sirve de nada. Los instructores utilizan el contacto de sus manos y el habla para ayudar al estudiante a realizar sus actividades cotidianas de forma coordinada. Así, demuestran al estudiante que es él quien tiene el poder de decidir cómo debe actuar. Al utilizar la palabra, el instructor conecta las elecciones «mentales» con las acciones «físicas», demostrando así en la práctica el descubrimiento de Alexander: que no existe división alguna entre cuerpo y mente. De hecho, Alexander decía que «transformamos todo, ya sea físico, mental o espiritual, en tensiones musculares».

La técnica no es fácil de aprender. Debido a que empleamos nuestros viejos hábitos en todo lo que hacemos, resulta muy difícil cambiar; y, generalmente, cambiar tan sólo es otra manera de hacer las cosas de for.ma incorrecta. Se necesita tiempo, inteligencia y paciencia para lograr lb que es tan difícil de alcanzar para los seres humanos: detener las interferencias.

Si logramos efectuar la transición, descubriremos que el ser humano no es exactamente lo que suponíamos.
Beneficios de la técnica

En 1975, el profesor Nikolaas Tinbergen, en su discurso de aceptación del premio Nobel, describió los efectos de la técnica de Alexander sobre él y su familia diciendo que habían tenido «mejoras muy notables en aspectos tan diversos como la hipertensión, la respiración, la calidad del sueño, la alegría de vivir y la atención mental, la resistencia ante las presiones externas y también en técnicas tan refinadas como la ejecución de una pieza musical». El apoyo que Alexander recibió de distinguidos científicos se debió a que éstos consideraban que su técnica funcionaba. Para Coghill y Sherrington, estudiosos de la coordinación y de los patrones del movimiento, Alexander demostraba en seres humanos lo que ellos habían descubierto en experimentos de laboratorio con animales. La Guildhall School of Music, el Royal College of Music y la RADA de Inglaterra, así como varias universidades estadounidenses, utilizan su técnica como parte de sus programas regulares. Numerosos actores, músicos y cantantes han seguido cursos de esta técnica, y todos han descubierto que tanto el nivel como la facilidad de sus actuaciones han mejorado. Asimismo, .en el campo deportivo también se ha demostrado su utilidad: un notable ejemplo es el de Howard Payne, quien a los cuarenta años mejoró extraordinariamente sus marcas de lanzamiento de martillo. Si esta técnica se complementa con la práctica del yoga se pueden lograr cambios sorprendentes. Las posturas se convierten en un vehículo para lograr una mayor conciencia y una mayor naturalidad. Sentarse con la espalda recta, por ejemplo, se logra sin esfuerzo y se facilita la respiración. Los ejercicios de respiración y la meditación se hacen más abiertos y sensibles. Esto no debe sorprendemos, ya que el fundamento del trabajo espiritual es la eliminación de las numerosas capas de ignorancia que cubren «nuestro verdadero Yo». Lo que Alexander descubrió es un requisito previ.o: no tenemos nada que perder, excepto las cadenas de nuestra naturaleza.