Curadores "yuyeros": hierbas y oración

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 “Lo principal en la salud es el hígado, porque es el filtro de todo lo malo”. Con esta frase de Rojas podemos condensar su teoría de la enfermedad como un tóxico que atenta contra la naturaleza, el orden corporal. Las hierbas que usa o “yuyos” tienen función curativa en la medida que limpian la sangre. La curación es natural, aunque también intercede la oración, ya que debemos recordar que entre los curadores guaraníticos también están los “rezadores”, que mediante rezos específicos logran sus objetivos terapéuticos. En este caso encontramos una mixtura tradicional o sincretismo con la religión católica. 

 

Desarrollo de la entrevista

 

Rojas atiende en su casa, abierta al público, donde espera en la puerta, vestido con una camisa blanca con bordados y una gorra como distintivo. Me presento como del centro de salud y con mi compañera. Ella es promotora, yo psiquiatra. ueremos ver con quiénes cuenta la gente del barrio para sus problemas de salud, hacer una encuesta. Rojas accede, nos hace pasar y hablamos más de una hora. Empiezo por preguntarle qué tipos de casos atiende. Dice que lo más frecuente es la frialdad, un problema de nervios. 

Le pregunto cómo aprendió. Así nos relata que fue de sus abuelos: cuando era chico veía las intervenciones que ellos hacían, le gusta mucho la medicina. Ellos tenían libros, sabían mucho, él también aprendió. Agrega que la medicina da calmantes pero hay que saber el origen del dolor. Por ejemplo si te duele la cabeza hay que empezar por ver los dientes. Si el dolor viene de ahí él realiza un baño de pies con medicamentos y media hora de reposo. Con eso pasa.

Cuando le digo que yo atiendo gente con problemas que la medicación sólo calma, pero que cuando la sacás uno puede constatar que no curó. Asiente, dice que la medicina nuestra es así; Rojas se interesa, me pregunta qué casos atiendo yo. Le contesto: depresión, locura, pero que a veces son problemas espirituales y me gustaría poder mandárselos a alguien. Él me contesta taxativamente que no se dedica a eso, que él atiende problemas naturales. 

Al preguntarle si es religioso habla de los curas de Caacupé, los conoce, va siempre a misa. Reza con los pacientes:

 

“Jesús nació, vivió, murió y resucitó, en nombre de Jesucristo nuestro Señor te bendigo para que tus fuerzas vuelvan y recuperes tu salud”.

 

Rojas canta algunas canciones que Leonor identifica como antiguas canciones de misa de Paraguay. A los pacientes no les canta, solo reza, les impone las manos y les da algún yuyo. Sólo yuyos.

 

Hace un año tuvo un derrame cerebral. Ahí no dudó en atenderse en el Argerich.

Para la hipertensión tomó medicamentos que casi lo matan (Leo, también hipertensa, sugiere que Rojas quizás tomó alcohol con las pastillas). Ahora toma limón y naranja machacado con ajo a la mañana y una petaca de whisky a la noche, salvo que sea sábado, entonces toma 8 petacas (tiene un escritorio con por lo menos 200 petacas vacías). Dice que le gusta tomar, que en los asados la gente toma mucho. 

 

Para el asma, le pregunta Leo que tiene dos hijos con esa afección. Recomienda estacionar el whisky enterrado 21 días en un estero. Ella le pregunta cómo puede ser, donde lo entierra. Le da recomendaciones para hacerlo en la villa, sin enterrar. Eso funciona como jarabe. Ella le pregunta para un  bebé y Rojas tiene un as en la manga, agua de orégano o un jarabe que él prepara con miel de abejas, que es el mejor.

 

Vivió en Foz de Iguazu 35 años hasta que hace 7 vino acá con su hermana, porque hay más trabajo. Estuvo en JL Suárez hasta hace 3 años, ahora vive ahí, que es mejor porque no paga la luz (se ríe) y conoce a mucha gente. Incluso hay un médico cirujano del Argerich que a veces viene a verlo, es su amigo.

 

Leo le pregunta si Rojas da cosas para dejar de tomar. Asiente. Acoto que no muchos consultan por eso. Se ríe. Le pregunto si atiende drogadictos. Entiende mi pregunta como si quisiera saber si él consume. Responde: “no, yo todo natural, sólo yuyos”.

 

Al ver que Leo es paraguaya empiezan a hablar en Guaraní. 

 

Para los drogadictos Rojas recomienda 7 días de tratamiento. Para el asma 8.  Él se receta a sí mismo. Se hace masajes en el área de la hemiparesia por el accidente cerebro vascular.  Me pregunta por la debilidad de cerebro, si es por eso que se deprimen. El tiene recetas: pone un aceite en la cabeza, o da sopa de sapo, o creolina, o dos gotas de orín. (Leo dice que no le gusta que de alcohol ni creolina, que es veneno, para limpieza)

 

En el orín Rojas ve todo, sólo pide eso para diagnosticar, que le traigan el orin. Aprendió de sus abuelos. Señala que los deprimidos a veces necesitan un buen baño con salmuera. Hay que estar limpio. La purga o la limpieza siempre es el primer paso. De golpe Rojas me señala la panza y dice que eso es frialdad, que él la puede sacar, porque si no a los 40 voy a ser gordo.

 

En cuanto a las franjas etarias que atiende, brinda servicio para la artrosis, para personas mayores, pero también atiende niños, que consultan por pata de cabra, ojeo y empacho, para lo cual tiene recetas específicas. 

 

Rojas trabaja solo, hay muchos otros médicos pero no abren sus puertas como él. Aquí intercambia palabras en guaraní de la cual sólo retengo “policía inteligente” que no hay palabras para eso. Es que muchos tienen miedo de que les caiga la policía, están en la clandestinidad. El no tiene miedo, el cree en Dios y en los yuyos. Le traen muchos yuyos de Paraguay.

 

Todo su servicio es a voluntad. Si no tienen dinero, igual da los yuyos. Rojas se entusiasma con la idea de que le derive pacientes. Su rostro es brillante, el de un guaraní recién venido de la selva. Tiene los ojos grises por las cataratas. Nos cuenta que no fue al oculista, que para eso se pone limón con ajo y se frota los ojos a la mañana o grasa de dorado sobre los párpados.