Santos que cuidan la salud: los protectores

SAN MAURICiO y el dolor de oído

Era el capitán de una legión del ejército romano. Estando en Jerusalén se convirtió al cristianismo y, al tiempo, toda la legión era también cristiana. El emperador romano Diocleciano necesitó de esta valerosa legión para acabar con la sublevación de las Galias, y ordenó a Maximiano que convocara a San Mauricio y sus soldados. Se unió a la campaña y marchó con Maximiano, pero cuando éste ordenó que ofreciese sacrificios a los dioses, el santo y sus valientes se desprendieron del ejército. Enfurecido por la retirada de los cristianos, mandó Maxmiano a diezmar al batallón rebelde. Sorteaban a uno de cada diez y en el instante lo acuchillaban. Como no renunciaban a su fe, mandó que fueran exterminados en su totalidad. Mauricio y sus oficiales, Exuperio y Cándido, arrojaron las armas y alcanzaron el martirio. Seis mil hombres fueron masacrados por los romanos.

Un guerrero, vencedor futuro de los árabes, Carlos Martel, estaba perdidamente enamorado de ella, y en su afán amoroso la lastimó seriamente, rompiéndole un brazo y dislocándole un hombro. Aterrorizada, Amalia huyó y encontró refugio en un monasterio donde halló tranquilidad y se dedicó a las obras de caridad.

En una ocasión recogió agua en un colador, la llevó a una colina seca y, ante el asombro de los campesinos del lugar, brotó una fuente de agua cristalina. Los milagros continuaron. Como los sem-bradíos de los pobres eran dañados por gansos salvajes, Amalia intercedió con una oración por los campesinos y desde ese momento los destrozos terminaron. Ya en el siglo IX, se le pedía protección contra los golpes, en especial contra los dolores en los brazos.

San Francisco y el dolor de cabeza

SAN FRANCISCO DE Asís (1182-1226) De familia muy rica, un día el joven Francisco se vio impelido a vencer la repugnancia que siémpre le habían provocado los' leprosos; se acercó de
. pronto a uno, le dio una moneda y le besó la mano. Este episodio fue el inicio de su verdadera vida de santo. Regaló sus ricos vestidos.
Comenzó a predicar su discurso de pobreza, entrega y solidaridad, muchas veces subiéndose a los púlpitos sin que nadie lo invitase y recibiendo la burla de los presentes. No obstante e] grupo de los mendicantes fue creciendo a paso acelerado, sumándose pronto también las mujeres Su vida y su prédica son bien conocidas y han merecido numerosos estudios, libros y artículos. Baste recordar que sus ideas de despojamiento no cayeron bien en ciertos círculos eclesiasticos que se aferraban al poder económico de la Iglesia y, de hecho, Francisco tuvo un violento enfrentamiento con el Papa Inocencio III cuando le planteó la noción de pobreza evangélica y el Papa le contestó: "Seguro que encontrarás un par de cerdos que te admitirian en su pocilga. Deberías predicarles a ellos. Desde luego, más pareces un cerdo que un hombre".

Sin embargo, el cardenal de Colonna logró convencer al Papa de la inconveniencia de estar en contra de Francisco porque su prédica tenía muchos adeptos, de modo que Inocencio III le permitió irse a predicar por el mundo.

SAN ATANASiO (295-373)

Doctor de la Iglesia. De joven, siendo secretario de] obispo de Alejandría, defendió la ortodoxia cristiana contra los ataques de Arrio en el Concilio de Nícea, en e l año 325. Éste afirmaba que Jesús no era idéntico a Dios, sino sólo semejante a él. Pero Atanasio terminó por ganar la batalla dialéctica y sus conceptos se impusieron como resultado del Concilio, en lo que se dio a llamar el Credo, de Nícea.
Años después, Atanasio fue condenado a muerte bajo la égida de Constancio, hijo de Constantino. El sabio huyó al desierto de Tebas, donde conoció al ya muy anciano San Antonio, de quien fue discípulo. Más tarde, Atanasio escribiría la biografía de aquel maestro espiritual. Se lo suele representar sobre una barca, huyendo de sus perseguidores.

SAN PEDRO DAMIANO (1007-1072)

Doctor de la Iglesia. Nació en Rávena, en medio de una familia pobre y muy numerosa. Su madre nunca le dio el pecho, su padre murió poco después de su nacimiento y el tío que vivía con la familia lo castigaba y  lo insultaba todo el tiempo. El único sitio donde hallaba algo de paz y calor era en la escuela, donde un sacerdote llamado Damián lo tornó bajo su custodia. Más tarde Pedro adoptó también el nombre de Damiano por amor a aquel sacerdote.

Ingresó en el monasterio de Fonte Avellana, en Umbría, y pronto se convirtió en un brillante orador. Y también muy pronto alcanzó un grado de alta influencia en el orden eclesiástico de su época. Asumió la dirección de su monasterio, fue renovador de su propia orden, fue delegado del papa en cues-tiones diplomáticas complejas y finalmente se  lo designó cardenal de Ostia. Su principal interés fue oponerse a la venalidad en los cargos eclesiásticos y la inclinación a los abusos de poder. Tampoco aprobaba el lujo y la riqueza en que solían moverse los altos clérigos. Escribió una vez que la dignidad
Era tan severo, que al que más tarde sería Nicolás II lo consideró digno de ser azotado en público por haber júgado ajedrez una noche en la posada.

Como corresponde a un santo, Pedro no predicaba estas virtudes cristianas hacia afuera sino, antes que nada, en sí mismo. Mantenía estricto ayuno, llevaba un cilicio bajo sus ropas, dormía muy poco y alimentaba diariamente a muchos pobres en su mesa. Exigía que la flagelación fuera practicada en forma regular por monjes y monjas, de la misma forma en que él la practicaba. Para alejar las tentaciones de la carne se sumergía en agua helada hasta que todo su cuerpo se entumecía. Según su doctrina, cantar diez salmos cada mil latigazos valía por un alío de'penitencia, y cantar el salterio completo con los latigazos correspondientes valía por cinco años de penitencia

 

SAN LEONARDO

Leonardo vivió en el siglo VI y era descendiente de nobles y guerreros. Aunque se le auguraba un destino semejanté, asqueado por la vida escandalosa de su propia clase se retiró a vivir en un bosque conlo ermitaño.

Cierta vez, el rey Teodoberto de Lorena, que se encontraba cazando en el bosque, lo descubrió y entonces le pidió su bendición para SI mIsmo y para su esposa, que se encontraba ante un parto con muchas dificultades. Gracias a la intervención de Leonardo, la reina dio a luz felizmente y, como recompensa, Teodoberto le regaló el bosque al ermitaño. Leonardo allí levantó una capilla que fue para pobres, enfermos y oprimi-dos. Su milagro más conocido ocurrió en el siglo XIV, cuando el caballero Martel de Bacqueville fue tornado prisionero por los turcos junto a dos compal1eros de armas e iba a ser ejecutado. Desesperado, e l caballero invocó la ayuda de San Leonardo, comprometiéndose a construir una iglesia si era salvado. Exhausto, luego de largos rezos, lo venció el sueño; cuando despertó, grande fue su asombro al encontrarse en el bosque de BacqueviIle, todavía encadenado, pero lejos de su prisión.

Cuando falleció, Leonardo fue enterrado en la capilla que había levantado con sus propias manos y que siguió siendo lugar de encuentro de los mas necesitados.

DOLOR DE ESPALDA: SANTO TOMAS

 

(Muerto hacia el año 75). Apóstol. Desanimado por completo a causa de la muerte por crucifixión de su maestro Jesús, Tomás llegó a descreer de la Resurrección que Cristo había anunciado. Pero recuperó su fe en el instante en que aquél se le apareció y curó sus llagas por imposición de manos. A partir de entonces, Tomás se dedicó a predicar en Turquestán, Antioquía y entre los Partos. Tiempo después, Jesús volvió a aparecérsele y le dijo que en la corte de la India necesitaban un arquitecto. Tomás llegó hasta allí y mostró al soberano hindú un plano para un nuevo palacio. Tan maravillado se sintió el soberano, que entregó a Tomás un gran tesoro antes de que éste emprendiera un viaje de dos arios por' diversas provincias de la India. Durante ese tiempo, Tomás anduvo por muchas tierras repartiendo el tesoro entre los pobres y convirtiendo a muchos a la fe cristiana. Al regreso del soberano, éste se enfureció cuando se enteró de lo que Tomás había hecho con su dinero, y lo encarceló. Estaban a punto de arrancarle la piel en vivo y a continuación echarlo a la hoguera, cuando falleció el hermano del soberano. En la noche previa al suntuoso  entierro, el espíritu se presentó ante el soberano y le dijo: “ Tomás es un amigo de Dios. Los angeles me mostraron en el Paraíso un magnífico palacio de oro, plata y piedras preciosas. Les pedi que me, dejaran ser el portero de ese pala cio, pero me mandaron regresar para pedirte que devuelvas la li ,bertad a/ arquitecto”. Impresionado, el soberano de inmediato liberó a Tomás. Sin embargo, los sacerdotes paganos de aquellas tie rras tomaron mucha inquina con tra Tomás. Aprovechando una re vuelta causada por la actitud de varias mujeres de alcurnia que se negaron a seguir durmiendo con sus hombres, en medio de los dis turbios asesinaron al santo.

Se suele representar al apóstol poniendo una mano sobre las lla gas de Cristo: también junto a Ma ría, que le entrega su cinturón.