Terapia cromática o del color

Los santuarios de los templos egipcios y griegos estaban pintados, y se piensa que la elección de los colores era deliberada. Incluso en nuestros días, las enseñanzas tibetanas reconocen las cualidades del color para la meditación. En la India, la terapia cromática aún se practica de manera tradicional: el agua es expuesta a la luz solar a través de cristales de colores (rojo, azul, amarillo, verde, etc.), de manera que al beberla, después de su exposición, el paciente cs energetizado, calmado o curado de enfermedades específicas, tales como la acidez. En una serie de conferencias dadas en Dornach, en 1921, Rudolf Steiner sugirió que tanto el color como la forma pueden utilizarse como tratamiento complementario para ciertas dolencias.

Los seres humanos, los animales y las plantas están sujetos al tratamiento de los cambios de luz y color que suceden de forma natural cada día en nuestro planeta. Este proceso natural puede ser controlado a fin de utilizarlo como ayuda complementaria en el tratamiento de enfermedades en hospitales y clínicas. El color es el cambio sutil de la presión atmosférica desde el rojo intenso, que surge de la oscuridad infrarroja (invisible), hasta el magenta, que se disuelve en el ultravioleta, donde la presión vuelve a subir ligeramente. Este cambio de densidad no sólo es registrado por los ojos, sino también por la piel y por la superficie exterior de todos los seres vivos.

 Esto significa que los ciegos pueden reaccionar ante el color de la misma manera que una persona normal. Dicha reacción varía según el individuo, y esta variación proporciona directrices útiles para establecer tratamientos específicos.

Es bien sabido que psicológicamente se pueden lograr resultados específicos mediante una combinación de factores y no a través de un ingrediente único. Por consiguiente, el color está contenido por la forma. En principio, el azul está en armonía con las formas horizontales y esféricas, el rojo con las formas verticales ,y cúbicas, y el amarillo con las formas radiantes y aisladas. Para lograr un máximo efecto, el color y la forma deben estar en armonía, pero también resulta necesario complementarios, a fin de introducir tensiones para dar un mayor valor a esta armonía. Así, el cromoterapeuta añade el ritmo, que conlleva un factor de tiempo.

Los colores utilizados en esta terapia son los del espectro natural: rojonaranjaamarillo, verde, turquesaazulvioleta, magenta. Estos ocho colores corresponden a los tres octavos (o veinticuatro vértebras) de la columna vertebral, y otros dos octavos están relacionados con el sacro y el cráneo, correspondiendo al sacro el infrarrojo y al cráneo el ultra violeta. El cromoterapeuta emplea la carta espinal (también utilizada por los músicoterapeutas y los astrólogos) para intuir las zonas problemáticas de un paciente y determinar así qué color emplear en su tratamiento. Luego, el tratamiento es administrado bajo la supervisión de un médico cualificado.

Todo el cuerpo humano es una sinfonía cromática, incluso el mismo esqueleto. Los cromo terapeutas también toman en consideración el aura, zona natural que rodea a todos los organismos vivos, que emite una corriente eléctrica sutil y que recibe las energías universales del exterior. Así, pues, el aura puede manifestar tanto fuerza como debilidad. (No hay que confundir el aura con la envoltura sutil, que es mucho más densa y superficial.) La estructura del aura es doble. En estado perfecto posee una irradiación pura y estelar que se entreteje con una serie de conchas ovoides o esferas que caen en finas capas alrededor de todos los objetos naturales, desde los seres humanos, pasando por las plantas, hasta las piedras, aunque el aura es más viva en los seres humanos.

No existe un aura perfecta, al igual que no existe ninguna columna vertebral perfecta. Las desviaciones pueden ser detectadas por los terapeutas experimentados, a fin de interpretarlas luego. Para ello se necesita una percepción tan especial que n es posible hacer generalizaciones, y cada caso debe considerarse por separado. El terapeuta también debe ser consciente de sus limitaciones, y aprender a dejarlas de lado durante el tratamiento.

Hay tres maneras básicas de aplicar la cromoterapia:

a)    mediante superficies e iluminación de colores;
b) mediante la elaboración de imágenes mentales, consejos y meditación guiada;
e) mediante proyección, a nivel espiritual, en dirección de una persona situada en cualquier parte.

Para ser efectivo, cada método requiere una técnica específica. Por consiguiente, se debe elaborar un estudio científico, ya que un enfoque intuitivo puede resultar inexacto.

En el primer sistema pueden utilizarse instrumentos tales como un radiador de ritmos cromáticos, una lámpara de Jiivel cromático, :una pared de color o un proyector de colores. Todos estos aparatos han sido perfeccionados después de muchos años de investigación. El radiador de ritmos cromáticos es un instrumento que proporciona colores, formas y tiempos, cuidadosamente construido, que se utiliza conjuntamente con música y meditación durante un período de 24 minutos y 15 segundos. En un período dtl 24 horas no se pueden utilizar más de tres colores, y uno de ellos debe ser el azul. La intensidad correcta de color y luz se determina mediante el estudio de los patrones luminosos de rejilla.

En el segundo sistema, un consejero experimentado puede establecer una imagen cromática para el paciente, a fin de que le produzca un cambio de color curativo que funciona a ttavés de ,su esfuerzo mental. Por lo general, es necesario pasar por el tratamiento (a) antes de pasar al tratamiento (b). Los instrumentos de biorregeneración han demostrado que una vez que se establececorrectamente la imagen mental, se pueden lograr los mismos efectos con el sistema Cb) que con el sistema (a). Así, el tratamiento (a) conduce frecuentemente al (b), y la finalidad de ello es educar al paciente para que alcance esta capacidad. De vez en cuando se pueden efectuar cursos de repaso.
El tercer sistema requiere que el terapeuta entre en un estado de meditación, a fin de enviar una imagen cromática al paciente dondequiera que éste se encuentre. También es necesario que conozca el nombre, el rostro del paciente y el lugar donde éste se encuentra.

   
Finalmente, resulta importante comprender qué colores corresponden al reino animal, al vegetal y al mineral, respectivamente. Los seres humanos no pertenecen a ninguno de estos reinos, sino que toman de cada uno de ellos las densidades necesarias.

Los meditadores más experimentados saben que el color azul, que surge con la calma, reduce los ritmos cerebrales. Al calmar profundamente nuestra mente, llegamos a un color dorado que tiene formas de planta que surgen de un fondo azul oscuro. Si dejamos que los ritmos continúen reduciendo su intensidad, la mente experimenta un color casi blanco, tinto en magenta, que forma preciosos dibujos geométricos que cambian continuamente Ese estado cromático es sumamente raro, y las personas que entran en él deben ser guiadas cuidadosamente.