Terapia de la Gestalt o gestáltica

 Las actitudes de la escuela de las formas o Gestalt facilitan los cambios en el individuo y, por ende, se pueden aplicar a cualquier situación personal como la escuela, el hogar, la oficina, etc. Por lo general, los métodos de Gestalt son utilizados por un terapeuta (guía o líder en sesiones privadas y en grupos de autodescubrimiento.

La palabra alemana Gestalt no tiene equivalente en castellano, pero significa un conjunto organizado, una unidad con un significado armónico. El «conjunto» está formado por In figura (es decir, lo que vemos) y la base (es decir, la personalidad constante). Cuando éstas sostienen una relación positiva se produce integración y flujo. Cuando la formación no esta en equilibrio se produce el malestar. Para completar la Gestalt empezamos a trabajar con lo obvio, con la figura. La imagen sugerida es una boja de goma que flota y gira en el agua (en lugar de las rebanadas de cebolla del psicoanálisis) y empezamos a trabajar con la parte que sobresale del agua, la más fácilmente alcanzable. La parte invisible funciona como sostén. Todos nuestros patrones de conducta, todo nuestro pasado en el que confiamos y damos por hecho, actúa como sostén de nuestras experiencias presentes. El cambio se produce cuando nos damos cuenta de que ya no necesitamos un aspecto de nuestra conducta que alguna vez fue necesario para damos sostón, cuando nos damos cuenta de que ese aspecto se ha convertido en un obstáculo en vez de ser una parte que nos permita desarrollar experiencias más completas.

El doctor Frederick (Fritz) Perls es el fundaoor de la actual escuela de Gestalt y quien ha elaborado sus principios. Efecluó sus investigaciones en los Estados Unidos en la década de los cincuenta y, desde entonces, la Gestalt se ha convertido en el tercer tratamiento terapéutico en importancia en ese país.

La Gestalt es una rama de la psicología humanista que estudia los aspectos positivos de la personalidad y de la vida. Cada practicante de Gestalt tiene un estilo individual, y muchos de ellos incorporan en su método otras disciplinas, como la bioenergética y las fantasías guiadas. Muchos analistas transaccionales han adoptado la Gestalt para dar cuerpo a sus teorías, y con frecuencia, el arte, la danza, y los sueños son utilizados en los talleres de Gestalt.

Como en la mayoría de las nuevas terapias, en la Gestalt no. se practica el análisis ni la interpretación. Se invita al paciente a centrarse en la experiencia presente en un estado continuo de consciencia. Además, el contenido del mensaje del sujeto (su historia o situación actual) es subsidiaria del proceso. Se conciencian el lenguaje corporal y la voz para ofrecer una verdad no cerebral. El trabajo se realiza mediante la conciencia sensorial, la reclusión emocional, la responsabilidad personal y la espontaneidad. Una práctica fundamental consiste en centrarse, repetir y exagerar lo que sucede en ese momento (por ejemplo, un gesto, una tensión física o un tono de voz). Al formar bloqueos y frustraciones explícitos, la persona se hace más expresiva y experimenta una sensación de libertad. La neurosis se basa en la anulación y, por ende, trabajamos con la anulación. Perls decía: «La neurosis es estar fuera de alcance».

La filosofía de la Gestalt es existencial y tiene mucho que ver con la diferenciación y la integración. La diferenciación sola lleva a polaridades que producen conflictos y parálisis. Al trabajar con un paciente, estas polaridades quedan demostradas empleando una silla (o cojín) vacía que representa a la otra persona interiorizada (el padre o cónyuge) u otro aspecto de la personalidad. Por ejemplo, para clarificar el conflicto se puede establecer un diálogo entre Super Fulano (lo que el sujeto «debería ser») e Infra Fulano (lo que el sujeto no puede ser). Al hacer estas polaridades más explícitas y al descubrir las necesidades que yacen debajo de cada parte, se produce la integración.

La Gestalt es un poderoso método para el desarrollo personal y, como cualquier otro poder, puede ser mal utilizado. El cambio conlleva inseguridad tanto para la persona en cuestión como para :sus allegados, por lo que las relaciones pueden revitalizarse y ampliarse rápidamente. Por otra parte, una intimidad estable puede quedar destruida, y en ocasiones se duda de si el florecimiento de un individuo puede justificar el dolor de una ruptura matrimonial, sobre todo cuando hay niños de
por medio. A menudo, las distorsiones de la Gestalt se dcben al concepto que tenemos de la responsabilidad. Las personas pueden desarrollar nuevos juegos de autotortura y culparse de sus sufrimientos. También la posición de autonomía puede transformarse en una falta de sensibilidad con respecto a las necesidades de los demás. Un terapeuta inexperto puede descartar toda la información que no se haya producido aquí y ahora. En grupo, la atención sobre un individuo puede realizarse a expensas del proceso grupal y del reconocimiento del grupo como conjunto mayor.

La Gestalt nos ayuda a llegar al auto conocimiento, a la satisfacción . y al autosostén. Tiene un sabor a Zen, puesto que valoriza el desdoblamiento de la naturaleza a través de la consciencia presente: crecer para convertimos en lo que somos en realidad. Este método exige una participación creativa y libre por parte del terapeuta y del paciente. Cada uno debe descubrir la sabiduría y el amor que yacen en su interior.