Nuevas psicoterapias

Las «nuevas» terapias primarias tienen un complicado árbol genealógico.

El término «primal» es definido en el Diccionario de psicolo gí,a de Drever (1952) como «lo primero, utilizado en un sen tidoespecial por los psicoanalistas para definir una experiencia o escena, parcialmente recordada de la primera infancia; npll rentemente, la primera fase en la aparición de una neurosis).

Freud utilizó por primera vez el términoprimah atribuyendo a su maestro Joseph Breuer la distinción entre proceso libre, móvil o primario (primal), en oposición al proceso del sujeto o secundario. Los procesos primarios expresan el «principio del placer», es decir ignoran la realidad y los hechos al  intentar satisfacer todos los deseos mediante una simple utilidad motora en el mundo exterior, o al identificarse con una fuente anterior de satisfacción en el mundo interior; por Cjt11li plo, nuestra madre o su pecho. Los procesos secundarios expresan el «principio de realidad», encontrando satisfacción en un deseo tomando en consideración la realidad del mundo anterior. La elaboración de estas diferencias, realizada por Freud, constituye una de las mayores contribuciones de éste a la psicología.

Hasta 1895, Freud intentó trabajar directamente con los procesos caótico primarios, empleando su técnica hipnoticocatártica. Los <<nuevos» terapeutas primarios aún no han podido describir la teoría de la terapia primaria con la misma brevedad con que lo hicieran Freud y Breuer en su Comunicación Preliminar de 1893. Freud llegó a la conclusión de que la liberación de los procesos primarios era muy difícil y peligrosa tanto para los pacientes como para los terapeutas. Aproximadamente la mitad de los terapeutas que se afiliaron a la International Primal Association en 1972, ya no practican la terapia primaria, ya que es la forma de psicoterapia más extenuante tanta para el paciente como para el terapeuta. A menudo, las terapias primarias son recomendadas a pacientes que han tenido éxito con terapias más verbales como el psicoanálisis, la bioenergética o la Gestalt, pero que después necesitan un método que permita realizar una penetración más profunda en lo que a primera vista parecen sentimientos caóticos.

Las nuevas terapias primarias, desarralladas desde 1965, han descubierto que la liberación de los procesos primarios es un proceso de autocuración natural dirigido orgánicamente, que no responde a la hipnosis. Todo lo que necesita hacer el paciente es convencerse de que es imprescindible dejar de inhibir la libre expresión de sus necesidades básicas, como la necesidad de contacto, la necesidad de llorar o golpear cuando se siente frustrado. Los procesos primarios son coma la energía atómica: el principal problema consiste en liberar poderosas energías sin destruir el mundo. psicológico tanto del paciente como del terapeuta, ya sea con una gran explosión o a través de una insidiosa acumulación de efectos secundarios.

Estamos aprendiendo a integrar los procesos primarios y secundarios mediante el uso de técnicas que parecen producir cambios terapéuticos permanentes. Nuestra cultura actual, a pesar de estar sumamente reprimida, puede tolerar una expresión de los procesos primarios como medio de producir un cambio positivo mucho mayor que en la época de Freud.

Entre estas nuevas técnicas, la más conocida es la terapia primaria, popularizada por Arthur Janov, psicoterapeuta nortea.mericano que ha publicado libros de gran éxito como The Primal Scream y The Feeling Child, los cuales han despertado un gran para vitalizar todas las células, y se descompensan las funciones celulares. A eso se le denomina «acorazamiento de los tejidos».