Técnica terapéutica radiónica

La radiónica es un método de diagnosis y tratamiento a distancia que se realiza mediante un instrumento que utiliza la facultad de percepción extrasensorial (ESP).Una vez establecidas las causas de la enfermedad, pueden proyectarse las energías terapéuticas adecuadas al paciente,a fin de ayudarle a recuperar una salud óptima.

La radiónica, como arte curativo, surgió de las investigaciones de un distinguido doctor norteamericano, Albert Abrams, nacido en San Francisco en 1863. A pesar de que Abrams ya había terminado sus estudi.os de medicina viajó a Alemania y se inscribió como estudiante de primer año en la famosa escuela de medicina de la universidad de Heidelberg. Al graduarse, le otorgaron las medallas de oro y plata de la universidad por la excelencia de su trabajo. De regreso a los Estados Unidos, fue profesor de patología y director del Cooper Medical College (departamento de medicina .de la universidad Leland Stanford de California). Escribió varios libros de texto, uno de los cuales trataba de la terapia del reflejo espinal, que fue editado cinco veces en cuatro años. Finalmente se especializó en enfermedades nerviosas.

Abrams descubrió que si ciertas áreas específicas del abdomen emitían un sonido hueco al ser golpeadas, significaba que existía una enfermedad. A fin de indentificar claramente unos reflejos de otros, ideó un utensilio con cuadrantes calibrados para medir las reacciones e intensidades patológicas. De esta labor,
denominada (por el propio Abrams) Reacción Electrónica d Abrams, surgió la radiónica que conocemos actualmente. La labor de Abrams despertó mucho interés entre los médicos más progresistas de diferentes disciplinas curativas, recibiendo también numerosas críticas de aquellos que no deseaban investigar y probar nuevos métodos de curación.

En 1924, su invento fue introducido en Inglaterra y un comité bajo la presidencia de sir (más tarde lord) Thomas Horder investigó su eficacia. Para sorpresa de la profesión médica, después de numerosas pruebas, el comité admitió (aunque con cierta renuencia) que los métodos de diagnosis de Abrams eran válidos. Más tarde, lord Horder dijo: «La proposición fundamental avanzada originalmente por el doctor Albert Abrams posee un alto grado de probabilidad». Abrams murió antes de que sus descubrimientos fueran dados a conocer.

En los años treinta, Ruth Drown, unaquiropractora de Hollywood, desarrolló nuevas y más sofisticadas formas de instrumentación, así como nuevas técnicas de tratamiento y de diagnosis. A lo largo de su labor, descubrió que no sólo era posible diagnosticar a distancia las enfermedades de un paciente, sino que también se podía tratar a un paciente a distancia empleando una muestra de sangre del paciente como agente de enlace. El mismo Abrams ya había diagnosticado enfermedades a distancia, pero la doctora Drown descubrió que la distancia no representaba obstáculo alguno para realizar diagnósticos y tratamientos correctos.

A finales de la década de los cuarenta, y en especial durante los años cincuenta, una amplia investigación sobre radiónica fue iniciada por George y Marjorie Delawan en sus laboratorios de Oxford. Una vez más, los instrumentos y las técnicas fueron refinados y mejorados, y se realizó un importante trabajo en el campo de la fotografía radiónica. A principios de la década de los setenta, Malcom Rae se puso a la vanguardia de la investigación radiónica al agregar una nueva dimensión a esta ciencia mediante el empleo de formas geométricas energetizadas magnéticamente y tratamientos a distancia a base de pulsaciones electrónicas. Durante este período, elquiropractor David Tansley, influido por los conceptos orientales de los chakras y la anatomía sutil del hombre, introdujo estas ideas en la radiónica, incorporándolas a la práctica diaria a fin de simplificar el diagnóstico y los procedimientos de tratamiento y darles un valor más profundo y mayor efectividad.

 Un principio fundamental de la radiónica consiste en que los hombres, al igual que todas las otras formas de vida, comparten un mismo campo de energía, y que al mismo tiempo cada individuo tiene alrededor su propio campo de energía, algunos de los aspectos del cual son de naturaleza electromagnética. Si se distorsiona suficientemente este campo, la enfermedad se manifiesta, en última instancia, a nivel físico dentro del organismo.

En radiónica, cada enfermedad, órgano y remedio tienen su propia frecuencia o vibración especial. Ésta puede expresarse en valores numéricos conocidos como «tasas», con lo cual los cuadrantes calibrados de los instrumentos radiónicos pueden ser ajustados a las frecuencias o «tasas» adecuadas para diagnóstico o tratamiento.

Cuando el experto en radiónica efectúa un análisis de la salud de un paciente, utiliza los principios de la radiestesia; aplica las facultades de percepción extrasensorial (ESP) al proceso de detección de la enfermedad. Frecuentemente se llama facultad radiestésica a este tipo de ESP; gracias a esta facultad el médico puede obtener información que no está al alcance de la mente consciente. La mente consciente del médico pregunta mentalmente a la mente inconsciente del paciente si sufre una enfermedad o una dolencia específica. A través del intercambio de mente a mente, el radiónico obtiene una información con la que construye un cuadro del problema de salud del paciente y, de esta manera, puede señalar las causas de la enfermedad que se esconden bajo los síntomas externos.

Por lo general, los médicos radiónicos piden a sus pacientes que les envíen una muestra de sangre o de pelo, acompañada de una historia de su caso y de una descripción detallada de los síntomas. Si es posible, algunos médicos prefieren ver al paciente en persona para la consulta inicial, pero en realidad esto no es necesario en absoluto. Para elaborar un análisis o un diagnóstico, el médico coloca la muestra del paciente sobre su instrumento radiónico, luego sintoniza su mente con la del paciente y ajusta los cuadrantes del instrumento de forma análoga a la sintonización de una radio para recibir una transmisión distante.

Entonces el médico está listo para ir formulando mentalmente las preguntas pertinentes.

Hablando estrictamente, el análisis radiónico no es un diagnóstico médico, sino un medio para identificar y determinar claramente las causas subyacentes que dan lugar a estados patológicos y a sus síntomas.

Una vez que el análisis radiónico ha sido terminado y que se han establecido exactamente los principales factores causantes de la enfermedad, el médico determina el tipo de tratamiento necesario para devolver la salud al paciente. Como todos los estados patológicos tienen su propia frecuencia o vibración particular, el médico selecciona las «tasas» que contrarrestan el desequilibrio o malestar del paciente. Esas «tasas», que de hecho son una digitalización de la radiación (ondas), son proyectadas o emitidas hacia el paciente mediante un equipo de tratamiento radiónico, utilizando una vez más, como lazo, la muestra de sangre o de pelo. A fin de aumentar el efecto benéfico de la «tasa», algunos médicos añaden el medicamento homeopático, color, remedio floral, vitamina o muestra mineral indicado para el tratamiento, colocándolo en el equipo terapéutico, cerca de la muestra de sangre.

Para algunos puede resultar difícil creer que este tratamiento puede ser eficaz a distancia; no obstante, el peso de las evidencias clínicas no deja lugar a dudas. En caso de que existier:tn indicaciones de que el paciente necesita otras formas de tratamiento, el médico puede recomendar cambios en la dieta, tratamientos osteopáticos o quiroprácticos, o, en caso necesario, terapias ortodoxas u homeopáticas.

Naturalmente, una de las ventajas del diagnóstico radiónico reside en que normalmente es posible detectar en su fase inicial dolencias potencialmente peligrosas y, mediante el tratamiento radiónico apropiado, evitar que se desarrollen hasta alcanzar el nivel orgánico necesario para su identificación clínica. También es de vital importancia el hecho de que debido a que el tratamiento radiónico tiene lugar a nivel sutil y no físico, no puede dañar los tejidos vivos ni producir efectos secundarios indeseables.

La radiónica, por su propia naturaleza, es una concepCIón integral de la curación. Por encima de todo, se ocupa del hombre en su conjunto, de su mente, de sus emociones y de sus campos de fuerza y las energías sutiles que gobiernan el funcionamiento y bienestar de sus sistemas orgánicos. Su objetivo es señalar los factores causantes de la enfermedad y eliminarlos, ayudando así al individuo a reestablecer un estado óptimo de salud.