Radiestesia médica

La radiestesia médica se basa en una clara serie de señales. Estas señales suministran la información que el radiestesista necesita para encontrar agua, aceite, minerales, objetos o personas perdidas. En el campo de la medicina, la radiestesia se utiliza para hallar el medicamento correcto para un paciente determinado. El médico escoge varios remedios, y los coloca de forma que estén al alcance de su mano izquierda, y con la mano derecha balancea suavemente un péndulo sobre un testigo del paciente. El testigo puede ser una fotografía del paciente, una mancha de su sangre, un rizo de su pelo.

Un médico la ha definido como la facultad de percibir las radiaciones; es decir, la capacidad de detectar las vibraciones u ondas de fuerza que emanan de todos los objetos del universo físico, y de los niveles de conciencia  El médico pregunta mentalmente cuál es el remedio que precisa el paciente, y con el dedo índice de su mano izquierda va señalando uno por uno todos los remedios escogidos. Cuando el péndulo gira, indica que el medicamento que el médico está señalando en ese momento es el correcto para solucionar los problemas de salud del paciente. Este procedimiento puede repetirse hasta encontrar un grupo adecuado de remedios. Luego, éstos son recetados al paciente. Las señales proporcionadas por el péndulo pueden interpretarse de diferentes maneras, pero el método más común y aceptado es :que si el péndulo gira en el sentido de las manecillas del reloj, la respuesta es afirmativa; si gira en el sentido contrario, la respuesta es negativa; y la oscilación se considera neutral. Para hacerla aún más simple, muchos no toman en consideración el movimiento contrario a las manecillas del reloj, y sólo se sirven de los movimientos neutrales y de los que siguen el sentido de las manecillas del reloj.

Generalmente los sentidos físicos no se utilizan en radiestesia, sino que interviene una facultad supersensible o percepción extrasensorial. Esta capacidad de detectar radiaciones no proviene de un ambiguo aparato sensorial y místico, sino que es la expresión natural de una facultad que todos tenemos. Se trata básicamente de emplear la psicometría o sentido psíquico del tacto.

Durante siglos, el hombre ha utilizado esta facultad para penetrar en áreas de conocimiento a las que no puede llegar con sus sentidos físicos. De esta manera, el hombre ha podido adaptar su vida a las energías y fuerzas que actúan a través del universo y que tienen un impacto sobre los humanos y su medio ambiente. Cada vez existen más evidencias que demuestran que las antiguas construcciones megalíticas y las antiguas iglesias fueron edificadas en localidades geográficas específicas, relacionadas con el flujo de energías a través de la tierra en ciertas épocas del año. Los chinos utilizaban la adivinación para situar sus casas en lugares sanos, y los péndulos encontrados en las cámaras funerarias egipcias sugieren que también los egipcios utilizaban algún tipo de radiestesia para conocer los misterios de su medio ambiente, y posiblemente para encontrar un lugar adecuado para sus monumentos.

En sus inicios, a finales del siglo pasado, la radiestesia ganó gran popularidad en Europa, principalmente gracias a los curas franceses, en particular los abades Mermet y Bouley. De hecho, la palabra radiestesia viene del francés radiesthésie. Probablemente el abad Mermet fue su practicante más notable, pues poseía una capacidad casi infalible para encontrar exactamente lo que buscaba. No era raro que señalara exactamente una fuente de agua situada a diez mil kilómetros de distancia, al tiempo que proporcionaba informaciones correctas sobre la profundidad, los tipos de estratos geológicos que se tendrían que perforar, la potabilidad del agua, su temperatura y su flujo en litros por minuto. Cuando buscaba a una persona perdida, podía describir sus movimientos desde el momento de su desaparición. Y, en última instancia. podía decir si la persona extraviada estaba viva, o señalar el Jugar donde se encontraba su cuerpo si había sido asesinada. El abad Mermet utilizaba sus dones en todos los aspectos de la radiestesia, incluyendo la búsqueda de tesoros. Se dice que se sentaba en su estudio de Suiza y, para divertirse,empleaba el péndulo para contar el número de coches que en un momento dado pasaban por cualquier puente del Sena en París, negando siempre al resultado correcto.

No resulta extraño, pues, que este hombre cuya vocación era ayudar a la gente mediante la radiestesia, empleara su talento en el campo médico. Su capacidad para diagnosticar las enfermedades era tan sorprendente como su capacidad para buscar manantiales o personas perdidas. Al hacer un diagnóstico, hacia notar que el cuerpo de una persona no era básicamente diferente del «cuerpo» de la Tierra. Ambos tienen cavidades y torrentes líquidos que fluyen bajo su superficie. Si era posible detectar lo que se encontraba debajo de la superficie de la Tierra, también era posible determinar si la enfermedad había invadido un órgano, y esto podía hacerse junto al paciente o a distancia. Un doctor, que había tratado de «charlatán» al abad, le mostró la fotografía de un joven paciente. Dos minutos después el abad le dio un diagnóstico exacto sobre la enfermedad del paciente, y el doctor, sumamente sorprendido, le dijo: «No 10 habría creído, pero ahora tengo que hacerla, ya que no puedo ignorar los hechos. Todo lo que usted me ha dicho es absolutamente correcto. Incluso ha señalado un par de cosas a las que yo no había prestado mucha atención, pero que sé que son completamente ciertas». De vez en cuando, el abad Mermet utilizaba la radiestesia para determinar el remedio homeopático o herbario que ayudaría a sanar a un paciente, y recordaba el pasaje de la Biblia que dice: «El Señor hizo las medicinas con la tierra; aquel que es sabio no debe renegar de ellas) (Eclesiastes, 38, 4).

Como ya hemos dicho, la radiestesia médica se ocupa de la detección de las causas ocultas de la enfermedad que no se pueden identificar mediante los análisis clínicos normales, y de la selección de las medicinas que eliminan la enfermedad. Ahora bien, ¿cuáles son los aparatos empleados en este trabajo y su método de utlización? Para diagnosticar, el médico utiliza una regla o una figura geométrica especiales a cuya orientación se da una importancia especial. Existen, desde luego, diferentes técnicas, .pero normalmente la figura es orientada hacia el norte, mientras que la regla se orienta de este a oeste. Unos puntos marcados sobre la figura o a lo largo de la regla indican los diferentes tipos de salud o enfermedad. Colocando un testigo del paciente en el extremo oeste de la regla, el médico puede, por ejemplo, determinar el nivel de vitalidad del paciente. Un punto determinado de la regla representa la vitalidad óptima: si el péndulo antes de llegar a este punto empieza a girar, significa que existe un nivel inferior de vitalidad. Algunos medicos amplifican las radiaciones provenientes del testigo del paciente colocando un imán o un aparato (denominado «bloque de radio») en un extremo de la regla, con lo cual las lecturas son más fáciles. El doctor Vernon Wethered utilizaba frecuentemente un frasco de adrenalina líquida para estabilizar los campos de energía de su regla.

Los testigos utilizados con mayor frecuencia fueron inventados por uno de los radiestesistas más famosos de Francia, Turenne, ingeniero de profesión que haría grandes contribuciones a la radiestesia a través de sus investigaciones. Los testigos de Turenne son pequeños frascos de polvo inerte impregnado con las vibraciones o frecuencias que representan toda la gama de enfermedades, órganos y elementos.

Naturalmente, si se tienen los extraordinarios dones de un radiestesista consumado como el abad Mermet se puede trabajar sin figuras ni testigos de Turenne. Mermet sugirió algunos de los factores a tomar en consideración al examinar un animal o un ser humano enfermo: 1) ¿afecta la enfermedad algún órgano?; 2) en caso afirmativo, ¿cuál?; 3) ¿qué parte del órgano y, a ser posible, en qué lugar preciso reside el problema?; 4) ¿cuál es la naturaleza de la enfermedad?; 5) ¿hasta qué punto ha progresado?

Este procedimiento puede llevarse a cabo con el mismo paciente o utilizando una foto suya o una muestra de sangre y diagramas anatómicos. La distancia no influye para nada en este tipo de diagnóstico. De manera similar, la distancia no es con hierbas a fin de proyectarlas sobre su paciente a distancia. Las lecturas se hacen a ciertos intervalos, para seguir y controlar la eficacia del proceso curativo.

La radiestesia ha sido aplicada con buen resultado tanto por médicos cualificados como por no profesionales. Sin duda, esta ciencia añade una nueva dimensión a la práctica de cualquier disciplina curativa, ya sea medicina, quiropráctica, osteopatía o naturopatología, y tiene suficientes méritos propios para ocupar un lugar destacado en cualquiera de estas ramas.