Bobinas oscilatorias y fotografía radiónica

La cámara Delawarr fue inventada por el difunto George Delawarr en su laboratorio de Oxford durante la década de los cincuenta. Delawair y sus ayudantes descubrieron que las radiaciones de energía provenientes de una muestra de sangre podían producir una imagen sobre una placa fotográfica. Dos condiciones eran necesarias: primero, que hubiera un operador junto a la cámara; segundo, que el instrumento estuviese sintonizado con la enfermedad del paciente. Por consiguiente, este descubrimiento podía utilizarse para apoyar el diagnóstico radiónico que ya había sido desarrollado. En 1958, Delawarr escribía:

«La razón por la que podemos obtener estas fotografías sigue siendo un misterio para nosotros. Pero sí sabemos que se debe principalmente a una rara capacidad del operador».

La cámara obtenía resultados consistentes cuando era operada por Delawarr y sus colegas, pero cuando faltaba ese elemento personal no se producía resultado alguno; aunque también podía ser trabada o neutralizada por los pensamientos de las personas presentes en la misma habitación. Estas limitaciones causaron una amarga decepción, y debido a la falta de medios financieros, la experimentación con fotografía radiónica fue abandonada en los años sesenta. Para entonces ya se habían sacado unas doce mil fotografías radiónicas en los laboratorios del doctor Delawarr.
 

Bobinas oscilatorias de Lakhovsky

En los años veinte, el ingeniero francés Georges Lakhovsky desarrolló una teoría según la cual todos los organismos vivientes son sistemas de circuitos oscilantes de alta frecuencia, siendo cada célula un simple oscilador que «vibra» a una frecuencia particular. ti creía que los pequeños filamentos retorcidos que se pueden ver en el núcleo de todas las células eran la fuente de esta oscilación eléctrica, y que eran capaces tanto de transmitir como de recibir radiaciones.
Según su teoría, la salud es el equilibrio dinámico y armónico de todas las células, mientras que la enfermedad es el desequilibrio oscilatorio de las mismas.
Esta teoría le llevó a elaborar una nueva terapia encaminada a restablecer el equilibrio oscilatorio celular afectado por la enfermedad. Esto implicaba provocar que las células enfermas oscilaran a un ritmo diferente, mediante la aplicación de breves descargas electrostáticas que no dañaran los tejidos al producir calor y que, no obstante, permitieran que las células recuperaran su frecuencia oscilatoria correcta.

En la práctica, esto conllevaba la invención de un aparato eléctrico que pudiera producir un campo electromagnético que Oscilase en el mayor número posible de longitudes de onda, a fin de afectar todo tipo de células.

En 1931, Lakhovsky construyó su primer aparato operacional, al que llamó oscilador de onda y, a pesar de que era sumamente grande y costoso, fue adoptado rápidamente por varios hospitales franceses para el tratamiento de enfermedades orgánicas, incluyendo el cáncer.

El aparato constaba de dos grandes bobinas, una transmisora y la otra receptora. Al encenderlas se creaba un campo electromagnético en la zona situada entre ambas bobinas. El paciente se colocaba dentro de este campo a fin de que éste pasara por sus tejidos, devolviendo a las células un ritmo oscilatorio más saludable. El tratamiento duraba aproximadamente quince minutos dia rios hasta la desaparición de la enfermedad.
En años recientes, los avances de la electrónica han permitido reducir el equipo tanto en tamaño como en costo.