Terapia con agua mineral

La práctica de beber y bañarse en aguas manantiales, que poseen características especiales, ha dado lugar a la creación de frases como «tomarse una cura». En los siglos XVIII Y XIX, pasar unas cuantas semanas en un balneario formaba parte del calendario social de las clases acomodadas.

Estos balnearios, como el de la ciudad belga de Spa, cuyos manantiales de agua mineral eran conocidos por sus beneficios terapéuticos ya desde el Imperio Romano, no se popularizaron hasta finales del siglo XVIII, y lo mismo sucedió con otras fuentes de Europa, como Leamington, Baden Baden y Bath. Estas fuentes eran visitadas regularmente por miembros de la alta sociedad e incluso de la realeza. Pedro el Grande y el emperador Francisco José II eran visitantes regulares de Spa.

Se dice que las propiedades terapéuticas de estas aguas residen en su contenido mineral. La estructura geológica de las rocas de ciertas zonas proporciona una concentración determinada de minerales al agua. Sin embargo, la característica común de estas aguas consiste en que la cantidad de constituyentes minerales sólidos es muy pequeña, mientras que la concentración de elementos gaseosos es bastante considerable. Por consiguiente, se considera que estas aguas tienen una baja mineralización, en la que los constituyentes minerales se encuentran presentes en forma de iones libres, y bajo esta forma ionizada tienen una acción más potente que las sales minerales. Ademáse sabe que el cuerpo tiene una mayor capacidad para utilizar los minerales en forma ionizada.

A medida que declinaba la época de gran lujo y ocio también fue decayendo la moda de las aguas minerales. Además, la aparición de formas más inmediatas de alivio sintomático para las afecciones crónicas restó popularidad a los balnearios. De ser una forma de tratamiento ortodoxo ampliamente aceptada y recomendada, la terapia con agua mineral se ha convertido en una de las formas más remotas de medicina paralela, y sus poderes terapéuticos son vistos con escepticismo en los círculos científicos. Pero incluso durante su apogeo, la terapia con agua mineral tuvo sus oponentes. El doctor Bilz, terapeuta naturista alemán del siglo pasado, criticaba firmemente la «insensata ingestión de grandes cantidades de agua» que, según él, estimulaban en exceso el corazón y el sistema nervioso.

¿Fue la terapia con agua mineral una moda o en realidad existe una base científica que apoye su aplicación? El equilibrio de numerosas funciones corporales depende de la correcta composición de los minerales de la sangre y del suero. Los minerales de los líquidos del cuerpo reciben la denominación de electrolitos de suero, y su equilibrio se mantiene mediante el proceso de ósmosis y transporte a través de las membranas celulares. Los minerales realizan varias funciones importantes; por ejemplo: son indispensables para el metabolismo de todas las células; constituyen la mayor parte de las estructuras duras, como los huesos
y los dientes; regulan la permeabilidad de las membranas celulares; regulan la excitabilidad de los músculos y del tejido nervioso.

Los minerales juegan un papel importante en el mantenimiento del equilibrio entre ácidos y bases del cuerpo, son parte de los constituyentes de las secreciones glandulares y juegan un rol esencial en la regulación de la presión osmótica de las células. Cualquier deficiencia o desorden en la disponibilidad de los minerales esenciales para el organismo puede producir una decadencia en la vitalidad general o un deterioro de la inmunidad natural, así como procesos patológicos de mayor gravedad.

Se cree que la terapia con agua mineral restaura el equilibrio de los electrolitos de los líquidos del cuerpo, mediante el aprovisionamiento de sustancias minerales fácilmente asimilables. Numerosas aguas minerales tienen un alto contenido de calcio ionizado, mineral que juega un importante papel en muchos aspectos del metabolismo del cuerpo. Otras aguas minerales son ricas en nitrógeno o azufre, minerales beneficiosos para las afecciones crónicas, particularmente para las enfermedades reumáticas. Las aguas
de numerosos manantiales europeos son benéficas para los desórdenes reumáticos. Baden Baden, por ejemplo, tiene reputación de ser eficaz en el tratamiento de los problemas respiratorios y de los desórdenes ginecológicos. Vichy, el famoso balneario francés, posee manantiales cuyas aguas son benéficas para el . sistema digestivo, al igual que Marianske Lazne (Marienbad), en Checoslovaquia.

Actualmente, las aguas minerales de muchos balnearios son embotelladas y vendidas en todo el mundo, y constituyen valiosos auxiliares para otras formas de tratamiento dietético y neuropático. Debido a su pureza (existen estrictas normas que controlan el embotellamiento de las aguas minerales en su lugar de origen a fin de evitar la contaminación con impurezas o aditivos artificiales), estas aguas resultan excelentes durante los tratamientos de ayuno.

Cualesquiera que sean sus propiedades terapéuticas, su refrescante sabor y su pureza química (al estar exentas de cloro, al contrario de lo que sucede con el agua potable normal) hacen de las aguas minerales una excelente bebida de mesa que puede acompañar los zumos de fruta o servirse sola.