Endocrinoterapia endógena

Muchas funciones corporales están controladas por hormonas producidas por las diferentes glándulas endocrinas. Para gozar de buena salud y para que las funciones se encuentren en armonía, el sistema endocrino debe estar en equilibrio. Muchas enfermedades como la depresión, la inestabilidad emocional, el cansancio, el insomnio, la obesidad, el raquitismo, algunos tipos de dolencias cardíacas, enfermedades de la piel y la artritis son por desórdenes endocrinos.

El tratamiento ortodoxo de estas enfermedades es exógeno, e implica la administración de hormonas sintéticas cuando ya han ocurrido cambios estructurales en la glándula, lo cual provoca un mayor deterioro de ésta, que puede llegar a ser peligroso. El tratamiento naturopático, llamado endocrinoterapia endógena, tiene como fin normalizar el funcionamiento de la glándula enferma, y para lograrlo se pueden utilizar numerosos métodos, incluso la fisioterapia, la acupuntura, la osteopatía, las curaciones herbarias y la cinesiología aplicada.

El empleo de la terapia con ondas cortas del doctor Jules Samuels es el método más eficaz, y se le considera sinónimo de la endocrinoterapia endógena. Esta terapia se basa en el hecho de que el tiempo de reducción de la sangre oxigenada (es decir, el tiempo que pasa entre «pellizcar» la piel hasta la reducción completa de la oxihemoglobina, dejando visibles las tiras de metahemoglobina) es, normalmente, de veinticinco segundos. Utilizando un espectroscopio, instrumento que sirve para examinar la estructura química de una sustancia, se puede medir el tiempo de reducción y, por consiguiente, la normalidad o anormalidad del sistema endocrino. El tratamiento consiste en irradiar durante