Electroterapias

Galvanismo

El primer tratamiento de electroterapia utilizado fue un método llamado galvanismo, que consiste en la aplicación de corriente continua (por oposición a la corriente alterna). En 1789, Luigi Galvani, profesor de anatornia en la universidad de Bolonia, y de quien recibe el nombre este método, informó de los resultados de un experimento, ahora famoso, en el que se percató de que la pata de una rana recién disecada se sacudía bruscamente cuando se le aplicaba un estímula eléctrico.

Terapéuticamente, el galvanismo se emplea de tres maneras diferentes: galvanismo médico, galvanismo quirúrgica y iontaforesis.

El galvanismo médico utiliza la corriente continua debido a su efecto hiperémico, que mejora la circulación sanguínea del cuerpo, lo que a su vez acelera la re absorción de cualquier producto inflamatorio presente en la sangre. La corriente continua produce un efecto de irritabilidad nerviosa que puede utilizarse para cierto número de dolencias inflamatorias crónicas y agudas, tales como contusiones, esguinces, fibrosis, y en algunos casos de artritis, neuritis y neuralgia.

Con los años, el uso del galvanismo ha declinado incluso para el tratamiento de lesiones deportivas, que era para lo que más se utilizaba. El efecto del galvanismo en los tratamientos anteriores no es específico, y actualmente se emplea por lo general cuando otros métodos resultan ineficaces.

El efecto cáustico o de quemadura de la corriente continua a microescala se ha utilizado durante muchos años en galvanismo quirúrgico, principalmente para eliminar el vello superfluo.

Mediante la técnica de iontoforesis es posible introducir 1011 iones de ciertas drogas y medicamentos en la piel y las membranas mucosas, utilizando el efecto de polaridad de la corriente continua. Las iones de cloruro, histamina, magnesia, quinina, iodina y los iones salicílicos (aspirina) pueden ser introducidos en el cuerpa mediante iontoforesis. Los electrodos se colocan sobre la piel y la sustancia bajo el polo positivo o el negativo, según la carga de los ion es. Cuando pasa la corriente, los iones tienden a ir hacia el electrodo opuesta y, por tanto, penetran dentro de la piel. En la terapia cosmética moderna, la iontoforesis se utiliza con frecuencia para introducir enzimas en el cuerpo y dispersar, por ejemplo, la grasa.
 

Faradización

En la primera mitad del siglo XIX, Michael Faraday demostró que es posible inducir una corriente eléctrica a través del campo magnético que se establece alrededor de un flujo «primario» de corriente eléctrica. Y dio su nombre al faradio, unidad de capacidad eléctrica, y a las corrientes farádicas, que son corrientes de «pulsación» con diferentes formas, frecuencias y duraciones de pulso.

Probablemente la faradización sigue siendo la mejor herrar mienta del electroterapeuta. El empleo de la electricidad constituye el único medio para comprobar el grada de degeneración o mejora de los músculos y nervios después de una lesión o enfermedad. Además, puesto que un impulso eléctrico tiene un parecido tan grande con el impulso natural del nervia que activa los músculos, es el único medio de estimular los músculos desnervados mientras se regeneran sus tejidos nerviosos. Utilizado conjuntamente con el galvanismo (aunque éste raramente es utilizado para estimular las músculos), la faradización permite, por ejemplo, evaluar el grado de reacción en la degeneración del tejido nervioso de un músculo después de una lesión.

La corriente farádica puede utilizarse para estimular tanto los nervios sensoriales (aunque con pocos resultados prácticos) camo los nervios motores, a través de la contracción tetánica de los músculos, aunque es en el campo de la reeducación y la rehabilitación muscular donde resulta insustituible. Y aunque se ha utilizado en terapia física durante la mayor parte
de este siglo, ningún adelanto posterior en el campo de la electroterapia ha superado a la corriente farádica por su efecto sobre la contracción muscular. Si bien la faradización ha perdido popularidad en los tratamientos hospitalarios, la necesidad que impone la «era espacial» de ejercitar los músculos de los astronautas mientras se encuentran confinados durante muchos días en una cápsula espacial, ha provocado que se recupere la faradización en forma más sofisticada.

Otro adelanto fue también la creación de unidades farádicas de salida múltiple para la terapia cosmética, con un número diferente de circuitos individuales que pueden emplearse para ejercitar y tonificar los músculos de varias zonas del cuerpo al mismo tiempo.

 

Corriente sinusoidal

Se trata de una corriente uniformemente alterna de baja frecuencia, similar a la del suministro eléctrico «descendente» y con efectos biológicos similares a los de las corrientes farádicas, que estimula tanto los nervios sensoriales como los motores, así como la contracción muscular. Debido a que la aplicación de la corriente sinusoidal provoca un efecto irritante sobre la piel no resulta tan cómoda como la de la corriente farádica. Como los efectos de las corrientes sinusoidales residen básicamente en ejercitar los músculos, y esto puede lograrse mejor con el ejercicio activo o, en casos de invalidez, con corrientes farádicas, estas corrientes sinusoidales son utilizadas cada vez con menor frecuencia.

 

Terapia de interferencia

Puesto que en la faradización y en las corrientes sinusoidales se utilizan corrientes de baja frecuencia, para vencer la resistencia de la piel y alcanzar los tejidos subyacentes se requiere una alta intensidad de corriente. En la terapia de interferencia, en cambio, los beneficios y seguridad de las corrientes de baja frecuencia se mantienen aplicando al cuerpo dos corrientes de frecuencia media, separadas y ligeramente variantes, a través de electrodos colocados de tal manera que las dos corrientes se crucen mutuamente 011 el punto preciso de los tejidos. En el lugar donde se «inter
» ambas corrientes, se produce un ritmo de baja frecuencia equivalente a la diferencia entre las dos frecuencias utilizadas. Por ejemplo, una frecuencia de 3.9004.000 ciclos sobreimpuesta a una corriente constante de 4.000 ciclos producirá un ritmo de 0l(l0 ciclos. Terapéuticamente es posible obtener una amplia gama de efectos, desde la analgesia hasta el mejoramiento de la circulación sanguínea y linfática, así como algunos beneficios derivados del efecto de estimulación motora de dicha corriente.

 

Corrientes de alta frecuencia

 

Por lo general, se consideran corrientes de alta frecuencia las que sobrepasan los 100.000 ciclos por segundo, ya que más allá de esa frecuencia no se produce efecto tetánico alguno. Se denomina «aparato de alta frecuencia» a un tipo especial de equipo

En los últimos años se han hecho afirmaciones exageradas y bastante optimistas, como, por ejemplo, que es posible estimular el crecimiento del cabello utilizando los efectos de las corrientes de alta frecuencia. En realidad, su valor terapéutico se limita a aumentar ligeramente la temperatura de la piel, y se emplea como medio de cauterización en ciertas dolencias epidérmicas.

Diatermia y terapia con microondas

La diatermia es un método de tratamiento que implica el uso de corrientes de unos 27 millones de ciclos por segundo. Esas corrientes de tan alta frecuencia provocan efectos térmicos terapéuticos en la profundidad de los tejidos corporales, incluyendo los huesos y las articulaciones. Los electrodos por los cuales pasa la corriente se colocan a ambos lados de la parte del cuerpo en tratamiento, dejando un espacio de aire o utilizando separadores entre los electrodos y la piel para evitar quemaduras superficiales. Hay que tener mucho cuidado a fin de evitar las quemaduras diatérmicas profundas dentro del cuerpo, y hay que asegurarse de que en el paso de la corriente no haya objetos metálicos como, por ejemplo, joyas.

En todos los departamentos de fisioterapia de los hospitales, así como en las clínicas de medicina alternativa, existen equipos para llevar a cabo la terapia diatérmica, cuya popularidad ha decaído en los clubs deportivos debido a la introducción de las terapias de microondas y de alta frecuencia.

La diatermia con microondas utiliza ondas de radio que oscilan alrededor de los 3.000 millones de ciclos por segundo, en lugar de impulsos eléctricos. Utiliza tanto los campos eléctricos como los electromagnéticos, y tiene un efecto térmico sobre los tejidos del cuerpo, particularmente sobre los que tienen un alto contenido líquido. No obstante, su penetración térmica, aunque considerablemente mayor que la de los rayos infrarrojos, es inferior a la diatermia con ondas cortas. Sin embargo, el equipo, que utiliza un solo electrodo en la mayoría de los casos, es más fácil de aplicar que el equipo de diatermia con ondas cortas y, por ende, proporciona un medio más conveniente para calentar los tejidos; aunque sus beneficios en realidad están limitados a este efecto. En este contexto, probablemente es menos efectivo que una diatermia con ondas cortas aplicada correctamente. Las precauciones contra las quemaduras de piel y tejido también deben observarse en la aplicación de la terapia de microondas.