Contacto mineral

Piedras preciosas en terapias alternativas

 

Esencialmente, las piedras preciosas están relacionadas con el espectro luminoso. Los colores que se ven alrededor de ellas son espectroscópicos, aunque no todos son visibles. Los que lo son es debido a desviaciones de la forma de la retina y al condicionamiento cromático de cada persona.

El espectroscopio es básicamente un prisma. Cuando un rayo de luz blanca atraviesa un prisma, se refracta en siete componentes: violeta, índigo, azul, verde, amarillo, naranja y rojo. Cada color tiene su propia tasa de vibración y gama de frecuencias. El cuerpo humano está compuesto de células que también tienen que desviar y refractar la luz, lo cual produce el fenómeno que los clarividentes y psíquicos llaman aura. Los colores del aura también corresponden al espectro luminoso, es decir, a los siete colores del arco iris. A medida que la ciencia contemporánea avanza empieza a dar crédito a la fotografía Kirlian, que confirma lo que la ciencia tradicional antigua ha sabido desde hace siglos. Una fotografía de una mano humana, tomada en un campo de alta frecuencia, muestra que los dedos de la mano irradian los siete colores del espectro.
El empleo de la espectroscopia en astronomía también ha confirmado la afirmación de los tradicionalistas acerca de que los cuerpos celestes tienen su propio color. El Sol genera energía, y esta franja electromagnética produce un espectro visible que contiene los colores del arco iris. Las piedras preciosas, las estrellas, los planetas y el cuerpo humano irradian los colores del espectro luminoso. Comprendemos y aceptamos que la energía se encuentra en la materia y que toda la materia viva tiene su propia forma de energía. Cada forma de energía está conectada con el espectro luminoso.

El yoga antiguo relacionaba estas formas de energía con el cuerpo y dividía la energía física en siete chakras o concentraciones. Cada chakra representa un color y controla la energía concentrada en una parte determinada del cuerpo. El conjunto de los siete chakras corresponde al espectro luminoso completo.
Los siete chakras también corresponden a las principales glándulas endocrinas: pineal, pituitaria, tiroides, timo, suprarrenales (corticoide y medular), y ovarios o testículos.

Los colores a su vez están representados por los símbolos  astrológicos que enumeramos anteriormente y por los planetas que los rigen. A través del espectro, cada planeta está relacionado con una piedra preciosa.

 Si el número es mayor que nueve, sume de nuevo ambos dígitos. Por ejemplo, 11 es igual a 1 más 1 = 2. El número 1 representa al violeta, el número 2 al índigo, etc. El número 8 corresponde al monte de Marte y el número nueve al monte de la Luna.

La cromoterapia propone la utilización del color como factor curativo, reconfortante y psicodélico y también reconoce la utilización terapéutica de las joyas, de su lustroso color, de su tasa vibratoria y de sus impresiones en la retina.
Mediante experimentos de radiestesia, dos personas establecieron la utilización práctica de las piedras preciosas: Madame Chrapowisky, en una extensa obra, demostró su valor clínico; por su parte, la señora Barraclough, utilizando el péndulo conjuntamente con el triángulo, elaboró un sistema de diagnosis basado en la comparación de la frecuencia de una muestra de sangre del paciente con una determinada piedra preciosa, proponiendo su utilización con fines terapéuticos. Los doctores Jennings, Jenner y Brown publicaron varias obras sobre el valor terapéutico de las piedras preciosas, y quien esto escribe las ha utilizado con fines tanto profilácticos como curativos.

Hay que señalar que esa utilización con fines terapéuticos debe determinarse mediante un profundo conocimiento del paciente en su conjunto, sus síntomas, sus reacciones corporales, sus valores numerol6gicos y astrológicos.
Al seleccionar una piedra preciosa, es de vital importancia tener en cuenta el cuadro sintomático asociado con ella, así como sus relaciones astrológicas y numerológicas.

Los expertos difieren en la forma de utilizarlas. Mientras algunos recomiendan colocar una muestra de la piedra preciosa en un lugar prominente de la vivienda o del trabajo, otros. piden que el paciente la lleve consigo. Según puntos de vista diferentes, la piedra preciosa puede estar en contacto directo con la piel, o ir en la ropa en forma de broche. Yo prefiero este segundo método, y aconsejaría al paciente que recuerde periódicamente la presencia de la piedra preciosa tocándola con los dedos o mirándola.
Una tercera escuela cree que la piedra debe ser colocada en un vaso de agua pura, del que el paciente debe beber.