El calor

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La función de la sangre consiste en suministrar, a la vez, los elementos nutritivos del estómago a los tejidos, y la materia de desecho de los tejidos a los órganos de excreción. También sirve para mantener la temperatura normal del cuerpo al llevar el calor sobrante a la superficie de la piel, donde se .disipa por conducción, radiación y evaporación. Las nueve décimas partes de la pérdida calorífica procedente del cuerpo tiene lugar a nivel de la piel. Una séptima parte de esta pérdida calorífica se debe a la evaporación, y sudar aumenta esa pérdida. La composición química del sudor es similar a la de la orina, con la diferencia de que el sudor está más diluido. La piel, por lo tanto, es un órgano importante tanto para la regulación del calor como para la eliminación de los productos. de desecho del cuerpo.
Tambien es importante no olvidar que la hiperemia (o congestión) producida por el calor seco debe terminar con una rápida ducha fría tomada al final del tratamiento para permitir la reactivación de las fuerzas naturales de acción y reacción, así como para conseguir el equilibrio y estimular toda la circulación.

 

 

Sauna

La sauna combina los mejores aspectos del baño húmedo ruso y de los antiguos baños secos romanos. Similar a la «cabaña de sudar» de las tribus indias de las praderas occidentales de los Estados Unidos, que era un lugar para la purificación tanto física como espiritual, la sauna ha sido siempre un lugar de reunión comunal, al menos para la purificación física.
Las saunas están construidas invariablemente de madera y
consisten en una habitación de pequeño a mediano tamaño con gradas a diferentes alturas, y en las gradas más altas es donde el calor es más intenso. El calor para el baño procede de unas piedras o rocas que se calientan dentro de la misma habitación donde se toma la sauna. La temperatura ideales de 70 a 80° C. Sin embargo, cuando se vierte agua sobre las piedras para crear una atmósfera húmeda, el cuerpo es capaz de resistir temperaturas de 150° C. Lo ideales tomar la sauna en tres fases: un calor seco inicial produce una transpiración copiosa que Limpia la piel; luego, añadiendo agua a las piedras, se crea una atmósfera caliente y húmeda que tonifica todo el cuerpo; y finalmente un baño o ducha final de agua fría. La fase húmeda de la sauna es útil para las enfermedades de la piel, para el reuma, para los inicios de un catarro nasal y para las afecciones de garganta o de los órganos respiratorios. No se recomienda la sauna a las personas que sufren de una inflamación aguda de los ojos o de nariz, de anginas o de presión sanguínea alta o variable. En general, la sauna es beneficiosa para la obesidad, para dar mayor flexibilidad a los miembros y para el insomnio.

La auténtica sauna finlandesa se completa con un rápido cepillado de la piel con hojas de abedul para lograr una mayor tonificación, y con una zambullida final en agua helada.

 

Mantas calientes

Existen mantas eléctricas fabricadas especialmente para esta forma de terapia. La manta suele ser lo bastante grande como para envolver completamente el cuerpo. Para incrementar los efectos de la manta, se envuelve al paciente con una gran sábana de plástico antes de cubrirle con la manta. Es una forma de calor seco que se puede aplicar con muy buenos resultados en casos de obesidad, dolencias reumáticas, dolencias artríticas y afecciones similares. Las mantas calientes facilitan una transpiración profusa. Aplicando toallas frías (o compresas heladas) en la cabeza y el cuello, se puede hasta cierto punto disminuir el efecto del aumento de temperatura en el cerebro y. en el corazón, reducir la incomodidad y acortar la duración del tratamiento.

Un método algo menos espectacular consiste en envolver completamente al paciente con mantas secas a fin de producir una acumulación de calor corporal y disminuir la eliminación de calor. Para aumentar el efecto termal y provocar la transpiración pueden utilizarse botellas de agua caliente, que es una variante del sistema de las mantas calientes. También se puede utilizar arena caliente y seca para obtener los mismos resultados.

Las mantas calientes son muy beneficiosas para el tratamiento del reuma crónico y de los desórdenes del sistema neuromuscular. La terapia de las mantas calientes difiere de la de las compresas húmedas en que la primera constituye una medida estimulante, mientras que la segunda es fundamentalmente sedante.