El aura: introducción a la técnica de diagnosis conocida como "aura"

  La  armonía y el equilibrio de cada individuo, y el grado y la calidad de éstos, pueden calcularse observando el aura: bien subjetivamente, como hacen algunos médiums, o bien objetivamente, empleando un cristal especial llamado pantalla Kilner. Esta pantalla, concebida durante los años veinte por el científico Walter J. Kilner, sensibiliza la visión y hace posible ver el aura. Más recientemente, los adelantos de la fotografía Kirlian han proporcionado un segundo método para ver el aura.
Cada sustancia animada, o inanimada a condición de que sus funciones no se hayan deteriorado, tiene un aura, cuya existencia se debe a la fuerza vital inherente en Iqs elementos naturales constituyentes de su forma. Esta fuerza vital, procedente de una fuente mineral, vegetal, animal o humana, crea un reino o plan áurico común, que es el almacén de la energía pura y libre. En este plano, los reinos mineral y vegetal actúan constantemente transfiriendo a través de sus propios canales de comunicación. su fuerza vital particular a la naturaleza, más sutil, de animales y humanos. Así, el aura representa la suma total de todas estas calidades, y presenta una imagen completa del sujeto en su totalidad.
El aura puede verse como una emanación multicolor, estratificada y ovalada, que rodea al sujeto. Su apariencia, forma y tamaño si es bri.llante, opaca o mate determinan, entre otras cosas, el estado de salud del sujeto.
La naturaleza del CEM que rodea los objetos materiales posee cuatro características fundamentales, que pueden representarse por la palabra AURA: A (Atracción), U (Unisonancia), R (Repulsión), A (Activación). Estas características naturales permiten interpretar el aura con diversas finalidades, en especial para la diagnosis y la prognosis.
El CEM puede aplicarse con otros fines, por ejemplo en psicometría, donde es posible obtener información de las personas, los lugares y los acontecimientos interpretando el campo áurico de un objeto mediante el tacto o la percepción. Este sistema de interpretación puede incluso extenderse a las facultades más profundas de la clarividencia.
Un método alternativo para evaluar la salud mental y física de una persona es mediante una aurografía, especie de fotocopia de la persona entera. La aurografía se basa en la interpretación de lo que se conoce como cuerpos o vehículos áurico s, relacionados con los diferentes tipos de tejidos del cuerpo físico. Los cuatro vehículos principales y sus funciones, en orden de calidad creciente, son:

1. El cuerpo etérico o vital, que controla y unifica la energía cósmica o vital que penetra en el cuerpo físico.
2. El cuerpo astral o emocional, que registra los sentimientos, deseos o facultades sensoriales del individuo.
3. El cuerpo mental, que reacciona a los pensamientos generados o recibidos por el individuo.
4. El cuerpo causal, que contiene todo el potencial del individuo para su desarrollo futuro.

Cada uno de estos cuerpos áuricos tiene su contrapartida en las glándulas y órganos del cuerpo físico. Un médium experimentado puede trazar una aurografía observando directamente a la persona, o bien sosteniendo un objeto que ha estado en contacto con dicha persona. Correctamente interpretada, la aurografía nos ayuda a conocemos a nosotros mismos y a comprender el efecto que producimos en los demás. A través de este conocimiento de la radiación humana podemos estimular nuestras fuerzas naturales de manera positiva y, de este modo, disminuir las facetas más negativas de nuestro ser, lo que a su vez ayuda a mantener una buena salud.