Elementos de psicosíntesis

El superego

El psicoanálisis tradicional reconocía la existencia de un inconsciente primitivo o «inferion, fuente de nuestras tendencias atávicas y biológicas. Pero también existe en nosotros un inconsciente superior o superego, en cuya esfera se originan nuestros impulsos más altamente desarrollados: el amor y la voluntad  altruistas, la acción humanitaria, la inspiración artística y científica, la introspección filosófica y espiritual, y la tendencia hacia la finalidad y el significado. El hombre no sólo puede sufrir por la represión de sus tendencias biológicas básicas, como señalaba Freud, sino que también puede verse afectado por la «represión de lo sublime», por la incapacidad de aceptar su naturaleza superior. Así pues, la psicología debe preocuparse tanto de la integración material de nuestro inconsciente inferior como de la realización y actualización del contenido del superego.

El superego es accesible, en diversos grados, para todos nosotros, y puede proporcionamos una gran fuente de energía, inspiración y dirección. Con este fin, la psicosíntesis ofrece una amplia gama de técnicas para tomar contacto con esa parte de nuestro ser donde se encuentra la verdadera sabiduría.

 

El ego

El concepto del ego en tanto que entidad supraordenada a los diversos aspectos de la personalidad, como el cuerpo, los sentimientos y la mente, no sólo se encuentra en la filosofía oriental y en las principales religiones del mundo, sino también en un creciente número de ramas de la psicología occidental. Si examinamos empíricamente el concepto del ego, encontramos antes que nada un centro de conciencia y propósito, alrededor del cual se construye la integración de la personalidad. Se trata del «ego personal», el «yo», el centro de la identidad personal.

Las dos funciones principales del ego individual son la conciencia y la voluntad. Con la conciencia del ego podemos estar claramente conscientes de lo que sucede dentro y alrededor de nosotros, así como percibir sin distorsiones ni posiciones defensivas. Esto se denomina la «actitud interna del observador». En la medida en que podemos alcanzar este punto avanzado, la afirmación de la personalidad y su tendencia hacia la autojustificación ya no entorpecen una visión clara y una acción eficaz dentro del mundo. Existen diferentes técnicas para llegar a este punto central avanzado, a partir del cual se puede realizar la labor más fructífera con uno mismo.

Es necesario hacer una distinción entre el ego individual y el ego «superior» o «transpersonal». El ego transpersonal es el punto focal del reino superconsciente. Es un centro de identidad y de ser más profundo y que l0 abarca todo, y donde se mezclan individualidad y universalidad.

 

Falsas identificaciones

Como todos sabemos, actuar de una manera centrada puede resultar difícil. Una de las principales dificultades radica en el gran número de falsas identificaciones que hacemos con respecto a elementos específicos de nuestro ser. Podemos identificamos, por ejemplo, con un sentimiento temporal como el miedo o la ira, perdiendo o distorsionando así nuestra verdadera perspectiva. O podemos identificamos con una de nuestras subpersonalidades, nuestra caja interior de caracteres. Estas subpersonalidades san formaciones semiautónomas y frecuentemente conflictivas de nuestra personalidad que evocamos en diferentes situaciones y circunstancias.

Necesitamos conocer nuestras subpersonalidades y aprender ti armonizarlas. Entonces, ya no estaremos fatalmente controlados por ellas, sino que podremos someterlas cada vez más a nuestra dirección consciente. Esto implica aprender el proceso fundamental de «desidentificación» de todo aquello que no es el ego, y una
«autoidentificación» o realización de nuestra verdadera identidad como centro de conciencia y voluntad.
Etapas de la psicosintesis

Dentro del proceso total de la psicosíntesis podemos distinguir dos etapas: psicosíntesis personal y psicosíntesis transpersonal. En la psicosíntesis personal, la integración de la personalidad tiene lugar alrededor del ego individual, y el individuo alcanza un nivel de funcionamiento en el trabajo y en la relaciones personales que puede considerarse óptimo en términos de salud.

En la etapa transpersonal de la psicosíntesis, la persona aprende también a alcanzar un alineamiento con el ego transpersonal, y a expresar las energías de éste, manifestando así cualidades tales como un amplio sentido de la responsabilidad, espíritu de ,cooperación, amor altruista, una perspectiva global y un propósito transpersonal.

Frecuentemente, ambas etapas se entrecruzan, y puede haber una cantidad considerable de actividad transpersonal incluso en las primeras fases de la psicosíntesis personal.
Método empleado en psicosintesis

Para alcanzar una máxima eficacia en nuestra propia psicosíntesis o en la de otros, tenemos que disponer de una amplia gama de métodos. Puesto que cada persona es un individuo único, resulta importante elegir, entre la gama de métodos disponibles, aquellos que mejor se adaptan a la situación existencial de cada persona, así como a su tipo psicológico, sus metas personales, sus deseos y su vía de desarrollo. Entre las técnicas empleadas comúnmente encontramos las fantasías dirigidas, la autoidentificación, la meditación, el desarrollo de la voluntad, las actividades artísticas simbólicas, escribir un diario, los modelos ideales y el desarrollo de la intuición, si bien una lista completa resultaría mucho más extensa. El énfasis no reside en las técnicas, sino en fomentar un proceso continuo de crecimiento que pueda alcanzar un ímpetu creciente.

La voluntad

A medida que evoluciona este proceso, es necesario desarrollar la voluntad personal, la voluntad del ego individual. A través de este desarrollo, adquirimos la capacidad de regular y dirigir las diferentes funciones de la personalidad. Alcanzamos la libertad de elección, el poder de decisión sobre nuestras acciones, y somos cada vez más capaces de seguir un camino de acuerdo con lo mejor de nosotros mismos.

y a medida que nos acercamos al ego transpersonal, liberamos una mayor cantidad de energía sintética que organiza e integra nuestra personalidad. Podemos tener un mayor contacto con la voluntad de nuestro ego transpersonal, lo que proporciona a nuestras vidas un significado y unos propósitos más claros.
La sintesis y la psiquis

Por psiquis entendemos aquí no sólo la personalidad humana, como la define generalmente la psicología convencional, sino sobre todo la psiquis o alma de los antiguos filósofos griegos: el ego superior. Por consiguiente, la psicosíntesis es la forma de síntesis que expresa la voluntad del ego superior, alcanzada a través de la sabiduría y el amor, las dos cualidades fundamentales de la conciencia del ego superior.

En su concepción más amplia, la psicosíntesis es una perspectiva y una actitud para actuar con sabiduría y amor. En tanto que tal, resulta útil a la psicología, la educación y la medicina, al igual que a la religión, las ciencias sociales, la filosofía y a todos aquellos aspectos de la sociedad en los que la conciencia del ser humano individual juega un papel importante.