Biorregeneración - Biofeedback - Conductancia dérmica

Aportes de la psicología

 

Los estudios primitivos de biorregeneracion fueron realizados por Peter Blythe y David McGlown en el Institute for NeuroPhysiological Psychology de Chester, Inglaterra.
Los neuropsicólogos tratan de aislar las áreas del cerebro implicadas en ciertos tipos de conducta; por ejemplo, la ansiedad neurótica, la depresión, los estados de fobia, la resolución de problemas, etc., con la esperanza de que una vez que se comprendan los mecanismos cerebrales, se obtendrá la clave para comprender exactamente la razón de las reacciones excesivas a situación es normalmente inofensivas.
El término psicología neurofisiológica, empleado por BIythe y McGlown, se refiere al descubrimiento de que en muchos casos de psiconeurosis existe una base orgánica que hace al paciente más propenso a los desórdenes emocionales y a la tensión. Esta base se denomina disfunción orgánica cerebral. Esta disfunción (compuesta por un enjambre de pequeñas dificultades físicas causadas por una organización neurológica pobre) no es detectada ni corregida por los psiquiatras y psicólogos clínicos, lo que explica, según Blythe y Glown, el gran número de personas que parecen resistirse a las terapias recomendadas, ya sea quimioterapia, psicoterapia, terapia de la conducta o hipnoterapia. Blythe y McGlown afirman que la disfunción orgánica cerebral también es la causante de que muchos niños intelectualmente «brillantes» tengan problemas educativos. Pero también sostienen que una vez diagnosticado el problema, tanto niños como adultos pueden recibir un programa de curación basado en «la formación de patrones de desarrollo reflexivos», que restablecen la organización neurológica y, por consiguiente, permiten que se encuentre una solución a los problemas del paciente.

La actitud usual hacia la enfermedad consiste en pensar qU(; es necesaria la intervención médica para invertir este estado. Por el contrario, las terapias alternativas creen que el cuerpo es capaz de curarse a sí mismo con un poco de estímulo. Ambas teorías són válidas si se saben aplicar en el momento apropiado, aunque debemos añadir un tercer requisito: es preciso cooperar activamente con nuestro cuerpo a fin de mantenemos sanos.
El principio de biorregeneración es el siguiente: si podemos tomar conciencia de una función corporal de la que normalmente no somos conscientes, también podemos controlar esta función.

En esencia, el principio es muy simple, pero requiere que el sujeto se respete a sí mismo. Las básculas de baño son un ejemplo de aparato de regeneración que requiere que el paciente siga las indicaciones recibidas. Las básculas de baño no pueden curar el exceso de peso; tan sólo indican nuestro éxito o fracaso al intentar perder unos kilos. Posiblemente, no se logrará tener éxito a menos que se tomen en consideración todas las razones posibles del exceso de alimentación. Por otra parte, el esfuerzo inicial puede verse reforzado por la respuesta positiva de nuestros amigos con respecto a nuestra nueva figura, ayudándonos así a que los cambios se hagan permanentes.
Si se comprende que el principio de la biorregeneración requiere algo más que limitarse a responder a las lecturas de un instrumento, podemos entender por qué en Estados Unidos se han publicado tantos informes contradictorios sobre la eficacia de esta técnica.

 

Biorregeneración

 

Sabemos que el cerebro genera ritmos eléctricos que pueden ser detectados realizando un electroencefalograma (EEG). Estos ritmos pueden ser de cuatro tipos diferentes, cada uno de los cuales puede relacionarse con una actividad cerebral o un estado de conciencia determinado: las ondas befa, que tienen una frecuencia entre 13 y 30 hertzios (el hertzio es la medida de frecuencia expresada en ciclos por segundo), constituyen el ritmo consciente normal del cerebro; aunque la interferencia en las ondas beta significa alarma, una persona muy relajada muestra muy pocas ondas beta; las ondas alta (813 Hz) tienen muy poco significado por sí solas, pero en conjunción con otros ritmos parecen formar  el bloque de construcción de todos los niveles superiores de conciencia. En conjunción con ondas zeta, indican un relajamiento o vaciado de la mente, acompañado generalmente de relajamiento físico. Las odas zefa (47 Hz) son producidas durante los períodos creativos de inspiración y meditación; las ondas delta (0,54 Hz) ;orresponden al ritmo del sueño, pero pueden encontrarse en muchas personas como respuesta a las nuevas ideas; también han sido detectadas en los curanderos y las personas poseedoras de apacidades paranormales.
Kamiya empezó sus investigaciones controlando los ritmos alfa de un sujeto mediante un encefalógrafo. Cuando el sujeto producía ritmos alía, se producía un sonido agradable que dejaba de ser audible cuando los ritmos alfa descendían por debajo de cierto nivel. De esta manera, Kamiya descubrió que la mayoría de los sujetos podían aprender a producir o suprimir los ritmos alfa, y que estos ritmos parecían estar relacionados con una sensación de bienestar. No obstante, algunos experimentos recientes han demostrado que la producción de ondas alfa pueden no suponer ayuda alguna para  el sujeto; las ondas alfa sólo pueden relacionarse con una nueva comprensión si hay algo nuevo por comprender. Una vez más, las dificultades de la biorregeneración se manifiestan por sí mismas. Si podemos ayudar a que un sujeto tenga una nueva visión de su interior mediante, pongamos, un cuento sufí, el sujeto mostrará altos niveles de ondas alfa. Pero el fenómeno no es reversible; si entrenamos a un sujeto para que produzca ondas alfa mediante biorregeneración no lograremos que éste realice nuevas introspecciones.

En los últimos años, se ha realizado una amplia investigación en este campo, lo que ha llevado a emplear la biorregeneración en muchos hospitales, particularmente en Estados Unidos, para complementar o reemplazar otras formas de tratamiento. Las técnicas de biorregeneración han tenido éxito en varios casos: para enseñar a controlar ritmos cardíacos anormales; para indicar el nivel de acidez en el estómago durante el tratamiento de úlceras; para controlar la migraña y los dolores de cabeza producidos por la tensión; para ayudar a los epilépticos; para el tratamiento de la enfermedad de Reynaud; para la reeducación de músculos, así como para prestar ayuda en una amplia gama de enfermedades nerviosas.

Sin embargo, en ciertas ocasiones, los resultados pueden depender tanto de la excelencia del terapeuta como de la técnica empleada. El doctor Kenneth Pelletier, del Langley Porter Institute de Estados Unidos, logró curar la migraña de un paciente con una señal de biorregeneración errónea. Por error se suministró al paciente señales beta que, en principio, deberían haber aumentado la tensión. A primera vista, este resultado parece contradictorio; la respuesta, como señaló el doctor Pelletier, está en la sabiduría del cuerpo, en la cual han creído los yoguis desde hace miles de años. El doctor Pelletier opina que este paciente en particular se tomó «el tiempo suficiente para sentarse, para sensibilizarse y conocer cuál era su dinámica personal con respecto a sus migrañas, y concedió a su cuerpo el tiempo necesario para tener la sabiduría de curarse a sí mismos.

Creemos que esta sabiduría del cuerpo constituye el factor más importante en cualquier tipo de terapia. Si logramos unir esta «sabiduría del cuerpo» con la instrumentación de biorregeneración, obtendremos una de las técnicas de autorrealización más poderosas que se han inventado.

 

Medición de la resistencia eléctrica de la piel

 

Examinemos ahora un instrumento sumamente simple pero altamente eficaz: el medidor de resistencia eléctrica de la piel, que indica el despertar y el relajamiento físicos. Conectándolo a la palma de la mano, se puede realizar esta medición eléctrica de la piel, debido a que las lecturas del medidor están directamente relacionadas con el comportamiento del sistema nervioso autónomo. La cantidad de flujo sanguíneo varía con el tono corporal, yeso provoca cambios de polaridad en las membranas y glándulas sudoríparas. Las diferentes lecturas no son causadas por la humedad o sequedad aparente de las manos (excepto cuando las manos están muy frías y secas), sino por la variación de polaridad causada por nuestro estado de tensión o relajación. Las reacciones
que provocan la tensión o la relajación se reflejan en la respuesta de «huida o agresión» y en su imagen inversa la respuesta de relajación, las cuales provienen de las ramas simpática y parasimpática del sistema nervioso autónomo.
Los cambios que se producen en el cuerpo como resultado de un estado de tensión o de relajación, respectivamente. Podemos observar que, si estamos permanentemente en un estado de tensión, sufriremos de altas presiones sanguíneas, con lo cual impondremos un sobreesfuerzo al corazón; se producirá un exceso de cortisona que no podrá ser absorbida, reduciéndose así la respuesta inmunológica del cuerpo ante las enfermedades; los órganos digestivos parcialmente obstruidos producirán úlceras, y los músculos en tensión continua provocarán fibrosis.
Nuestra capacidad de controlar la tensión depende de que estas respuestas varíen libremente, de manera que podamos reaccionar de modo adecuado en cualquier situación. En caso contrario, iremos acumulando las tensiones a lo largo del día y, al final de éste, seremos incapaces de relajamos. La respuesta de relajación es la opuesta a la de tensión, y podemos aprender a producirla a través del principio de la biorregeneración, el cual consiste en controlar estos cambios internos, es decir aprender a relajamos mediante la invocación del sistema parasimpático, ayudándolo a trabajar de manera normal.
El efecto de esta instrución basada en la resistencia eléctrica de la piel es normalizar las respuestas. Las personas subexcitadas se vuelven más activas y alertas; las sobreexcitadas se calman y relajan, mientras que las personas normales pueden aumentar su gama de respuestas en ambos sentidos.

Ritmos cerebrales electroencefalográficos

Una vez determinada la excitación física mediante el medidor de resistencia eléctrica de la piel, se puede observar la excitación y relajación mental reflejadas en los ritmos eléctricos.
En condiciones óptimas, ambas mediciones se interrelacionan: los ritmos beta y una baja resistencia eléctrica en la piel acompañan a los estados de pánico, mientras que en un estado de relajación se producirán ritmos alfa y una alta resistencia eléctrica en la piel. Sin embargo, las respuestas no se producen necesariamente así; de nada sirve estar excitado físicamente al hablar con el gerente del banco, aunque sí resulta recomendable estar muy alerta a nivel mental.
Esta separación entre estados físicos y mentales es la finalidad perseguida por la relajación y la práctica del Zen.
Para comprender mejor todo esto, debemos entender cómo funciona el cerebro.
Las dos mitades de nuestro cerebro operan de modo diferente, aunque no existe una división precisa de funciones. No obstante, podemos decir que en el cerebro «izquierdo» se realizan las operaciones de análisis, lógica y habla; y en el cerebro «derecho», las funciones de apreciación artística, reconocimiento de rostros y comprensión. El cerebro «izquierdo» es extrovertido y domina al sistema nervioso simpático, mientras que el cerebro «derecho» es introvertido Y está relacionado con el sistema parasimpático.

La mitad «izquierda» del cerebro tiende a ser la dominante, sobre todo en esta época de desarrollo tecnológico, ya que está relacionada con la supervivencia. Esperemos que esta misma tec
nología, por medio del perfeccionamiento de los diversos tipos de técnicas biorregenerativas, ayude a invertir este desequilibrio entre los hemisferios cerebrales, mostrando, por ejemplo, cómo la meditación estimula la integración de ambos hemisferios.

Existe un instrumento, el primero en su tipo, llamado Espejo Mental (en inglés, Mind Mirror, fabricado por Audio, Ltd.), que mide los ritmos de cada uno de los lados del cerebro, analiza las frecuencias de éstos y las relaciona entre sí. Se trata de un instrumento para el cerebro «izquierdo» y el «derecho». Con un electroencefalograma como el Espejo Mental, podemos supervisar fácilmente los patrones de las diversas meditaciones, y apreciar los cambios que se producen en los ritmos cerebrales al realizar los ejercicios destinados a promover la integración cerebral.

Estos ejercicios pueden seleccionarse para producir un aumento de las ondas alfa, lo que nos lleva a especular sobre la finalidad e importancia de estas ondas. Aparentemente, la naturaleza no produce estos fenómenos sin un propósito; en este caso, podemos deducir que las ondas alfa ayudan a sincronizar los diferentes centros del cerebro, los niveles de conciencia, hasta manifestarse en varias constelaciones de neuronas, de manera que se produce una experiencia más completa. A menudo se ha dicho que tan sólo empleamos un diez por ciento de nuestro cerebro, lo que resulta suficiente para la vida cotidiana.

No obstante, si utilizásemos una mayor parte de nuestro cerebro, lograríamos una apreciación más completa y profunda tanto de los detalles como del conjunto.

Tenemos que tener en cuenta los lazos existentes entre los distintos niveles del cerebro. Fijémonos en especial en la conexión entre el cerebro derecho y la médula espinal, que contiene el sistema de activación reticular (SAR). Carl Jung denominó «función trascendental» a las propiedades inherentes a este sistema de control. Es a este nivel como podemos intervenir en la manera de utilizar la corteza superior. El SAR es como el sistema de encendido de un automóvil, si bien también controla el nivel de conciencia. Los daños en esta parte del cerebro pueden provocar un estado de coma permanente.

A este nivel del cerebro, el entrenamiento biorregenerativo con el ESR y el EEG desarrolla la capacidad de mantener un nivel más constante de conciencia, de manera que no se produzca histeria al nivel de la corteza a la menor provocación o, en caso contrario, para no caer en un estado de inactividad sin ninguna reacción.

En realidad, existen muchas otras técnicas biorregenerativas, como la regeneración del tono muscular para reducir la tensión; ejercicios para el control de la temperatura de las manos y la frente mediante visualización, que llevan a una reducción de los ataques de migraña; el uso del ritmo cardíaco para mostrar excitación, etcétera. Al escribir este libro, se pensó que concentrándose en dos de las técnicas de biorregeneración, el ESR y el EEG, se podría justificar la afirmación de que «si unimos la sabiduría del cuerpo a los instrumentos de biorregeneración, tendremos una técnica muy poderosa para la autorrealización». En caso de que algún purista piense que lo que aquí se sugiere es que la meditación puede ser mecanizada, le pido que comprenda que esta afirmación sólo implica que los instrumentos de biorregeneración pueden servir como auxiliares.

Sin embargo, si podemos aprender a derribar las barreras que nos impiden llegar a un desarrollo integral, uno de sus efectos secundarios será que estaremos sanos, ya que habremos abandonado aquellas actitudes que conducen a las enfermedades psicosomáticas.