LA VIRGEN DESATANUDOS

Son muy pocos los datos que existen sobre el origen de la devoción a la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora Desatanudos. Según se sabe, su origen es alemán, más precisamente de fa región de Baviera, en la zona prealpina, donde se la conoce corno Nuestra Señora de Knotenloserin.

La pintura original que la muestra se encuentra en la antigua iglesia de San Peter am Perlach, en la ciudad de Augsburgo. Se trata de una obra barroca, que fuera pintada posiblemente a comienzos del
iglo XVIII, por un artista cuyo nombre se desconoce.

LA IMAGEN DE LA VIRGEN

En la parte inferior del cuadro sobre una media luna, el pie de la Virgen aplasta la cabeza de la serpiente antigua derrotando las animarlas del maligno.

Numerosos ángeles rodean la figura de la Virgen; uno de ellos le alcanza la cinta blanca, con nudos que Ella desata. A la derecha de la Virgen, otro ángel arrodillado, recibe la cinta ya desatada. Estos nudos, que Nuestra Madre desliga, representan nuestros pecados y nuestras dificultades.

En la parte inferior del cuadro, vemos tres pequeñas figuras: un ángel, un hombre y un perro. El ángel guia al hombre hacia una iglesia. Esto representa uno de los nudos desatados, pues se trata del arcángel Rafael guiando a Tobías hasta su esposa Sara (Tob. 61, 3). En resumen, es nuevamente Nuestra Madre quien intercede por nosotros, quien se ocupa de nuestros problemas, y quien nos conduce por el camino que lleva a Nuestro Señor.
 

El culto

La devoción argentina por Nuestra Señora Desatanudos es bastante reciente. Comenzó en 1984, luego de que un sacerdote argentino regresara de un viaje por Alemania, conmovido por el culto que se profesaba hacia la Virgen de Knotenlóserin, de quien decían, era «milagrosa») para resolver graves problemas a los fieles que, devotamente, le solicitaban solucionara con sus plegarias y ruegos. Así fue que este sacerdote, trajo consigo una considerable cantidad de estampitas con su imagen, que comenzó a distribuir entre sus feligreses junto a una oración a la Inmaculada Concepción. Rápidamente, la noticia de las gracias que otorgaba a quienes la invocaban, comenzó a difundirse con efecto propagador. El resultado fue que, en poco tiempo, “la Virgen que desata nudos”, tal como expresa la imagen, se transformó en uno de los destinos más preciados de la fe de los argentinos.

        Los medios de comunicación contribuyeron enormemente. Para mejor, no pocas figuras conocidas         del ambiente artístico, político y deportivo, se confesaron cultores  De esta nueva devoción y ese efec
        to continuó multiplicándose a la velocidad con que hoy circulan las   noticias, cuando comenzaron a
conocerse los «milagros» que pro ducía.

Pero este incipiente culto chocaba con la limitación de no contar con un santuario de veneración al que los fieles pudieran acudir a expresarle su fe. Tampoco existían otras imágenes que no fueran la de la estampita puesta en circulación por aquel sacerdote que la ((trajera» de Alemania.