El CASO DEL MONJE CHARBEL

En qué se fundamenta ese temor obsesivo a la vuelta y a las actividades vampíricas de los muertos? ¿Y el hambre de vida o sangre humana de los l/invisibles no humanos"? Si, como hemos visto, cabe, la posibilidad teórica de admitir la realidad de las posesiones y actuaciones con intermediarios humanos de los seres invisibles, sean de este mundo o de otros, obviamente tenemos que suponer que esos temores obsesivos estaban y están fundamentados en experiencias. ¿Cuáles?

Un caso que quizá podrá asemejarse a una de esas experiencias. Nos referimos al extraordinario caso del     padre Charbel Mahklouf, monje baladita libanés del monasterio de San Marón de Annaya, nacido en 1828 y muerto en 1898, a los setenta años. Su cadáver fue inhumado en el cementerio del convento, pero un año después, a causa de lluvias torrenciales que lo transformaron en un informe barrizal, fue necesario rescatar el ataúd que quedó medio al descubierto, para trasladarlo a un sitio menos expuesto. Preocupados por el daño que la intemperie hubiese podido provocar al féretro, se pensó que lo mejor era poner el cadáver en uno nuevo y cuál no fue la sorpresa cuando apareció no sólo absolutamente Incorrupto, sino fresco y flexible en  sus miembros como el cuerpo de un durmiente.

Los frailes entonces lo depositaron en nuevo féretro y, dejándolo al descubierto, lo expusieron a la piedad de los devotos, donde pudo constatarse otra inquietante singularidad: el cadáver emitla sudoración, Lamentablemente no se tuvo mucho cuidado, y en los veintiocho años que el cuerpo quedó visible y accesible a curiosos y devotos, su rostro padeció los asaltos de los maniáticos que quisieron llevarse reliquias, hasta que en 1 927 se decidió que había que volver a depositario entre los muertos. Encerrado en un nuevo ataúd de cedro forrado de plomo, el cadáver del padre Cherbal fue colocado en un nicho abierto en una de las paredes de la cripta  de la iglesia Annaya, y su sepulcro fue sellado con fecha 24 de junio de 1927.

Veintitrés años más tarde, ya en 1950, un fraile descubrió asombrado que de esa pared rezumaba una cerosa humedad. Puso sus dedos y los retiró rojos de sangre. Esa humedad era sangre! Una vez más se procedió a exhumar el cadáver y éste apareció igual que en 1927, esta vez estuvieron presentes en el acto del desentierro una comisión eclesiástica y una delegación científica; durante dos años esta delegación estuvo estudiando el caso y éste fue el informe que oficialmente fue emitido en 1952: la delegación médica y científica no puede dejar de constatar la evidencia de los hechos, su carácter excepcional y la ausencia de toda intervención humana. Nunca se procedió, ni en el pasado, ni ahora, a embalsamar el cuerpo del monie. " Nuevo féretro y tercera inhumación.

El 7 de agosto de 1956 se quiso, en gran secreto, Hevar a cabo una última averiguación y se volvió a abrir el ataúd: las paredes externas de éste estaban salpicadas de sangre y cuando se levantó la tapa, el cadáver apareció igual que en 1927 Y flotando en el líquido que había estado segregando: únicamente sus ropas se hablan podrido, pero "las carnes cedían elásticamente bajo la presión de los dedos como las de un ser viviente y las articulaciones seguían flexibles", Y seguro que si se volviera dentro de cien años a ver qué pasa con el cuerpo incorrupto del padre Charbel, nos lo encontrariamos igual que siempre.

¿Y qué opinar de este otro caso? Nueve días después de haberse producido el fallecimiento de la bienaventurada madre María se decidió abrir el pecho del cadáver, pero el cirujano encargado de la operación tuvo que retirar inmediatamente su mano de la cavidad que habla practicado al percibir en ella un extraordinario e intensísimo calor.

Y a propósito de  "calores", ¿cómo es que el no hace mucho fallecido padre Pío de Píetralciana, famoso por sus estigmas, solía tener una temperatura de 45'grados centígrados? Se dirá que los casos mencionados, entre los cientos que se podrían haber recordado mejor como típicos de vampirismo o Iicantropfa no producen precisamente espanto, sino asombro. Y es cierto, pero es que tampoco es el caso de 'empezar a pasar clásicamente reseña a los consabidos vampiros húngaros, balcánicos, eslavos, irlandeses, etc., existiendo una amplisima bibliografia al respecto.