RESPIRACIÓN ESOTERICA PARA LA ARMONIA TOTAL

Sofrología

La respiración esotérica se practica en Sofrología sobre la base de la respiracion rítmica.

PRIMERA ETAPA

 Se exige primero un cierto grada de relajación. Después se comienza la práctica de la respiración rítmica, automatizando cualquiera de los ritmos. En este sentido son preferibles los ritmos con retención de aliento y más aún aquellos que llamamos “ritmos a cuatro tiempos”.

Es esencial también, mientras iniciamos la práctica de la respiración rítmica,realizar Una toma de conciencia de la propia respiración, concentrando nuestra atención en la marcha del proceso respiratorio, absorbiéndonos mentalmente en él. Llegado este momento estamos en condiciones de iniciar el entrenamiento por el que seremos capaces de dirigir mentalmente la energía inspirada en forma de cargas iónicas negativas a unas u otras partes del cuerpo.
Para ello establecemos tres etapas de entrenamiento, que han de seguirse sucesivamente:
 

Entonces estaremos en condiciones de iniciar la segunda etapa.

SEGUNDA ETAPA

El camino más sencillo para el hombre occidental es concentrar nuestra atención en la columna vertebral.

Pues bien, concentremos la atención en la porción final de la columna vertebral, en la región del sacro. Vamos a intentar acumular sobre ella la mayor cantidad de energía posible.

Lo hacemos siguiendo una técnica que se repite sin cesar en cada acto respiratorio: durante la inspiración concentramos la atención en la respiración misma, haciéndonos conscientes de que estamos cargando de energía nuestros pulmones

Después sostenemos la espiración, y vamos seriamente proyectando mentalmente esa energía sobre el sacro. Poco a poco iremos notando en esa zona final de la columna una leve sensación de calor o como un hormigueo, que progresivamente se irá acentuando. Poco a poco la sensación de calor irá inundando la columna lumbar, luego la dorsal, hasta alcanzar las vértebras cervicales.
Llegado este momento, dejamos que la savia inunde nuestro cerebro. Después hacemos descender la corriente de energía nuevamente a lo largo de la columna hasta el sacro, por el mismo procedimiento.
Cuando logremos que esa corriente suba y baje varias veces a lo largo de la médula en cada sesión diaria de ejercicios.

Se trata de hacer llegar esa corriente de energía selectivamente a varios puntos del organismo, que coincidan con puntos vitales.

Punto 1: En la frente, concretamente en la zona del entrecejo. Pero ponemos la atención no en la piel, sino dentro del cerebro, inmediatamente detrás de los huesos frontales.

Punto 2: Coincide aproximadamente con la hipófisis diencéfalo.

Punto 3: parte occipital del cerebro – la nuca
 
Punto 4: Parte anterior y central del cuello.

Punto 5: En el abdomen.

Punto 6: Atrás, en la parte alta de la región lumbar.

Punto 7: En el ombligo, tratando de profundizar nuestra atención al interior del vientre.

Punto 8: En los órganos genitales, concretamente los ovarios o los testículos.

 

TERCERA ETAPA

Durante la tercera etapa repetimos sucesivamente los ejercicios de las etapas primera y segunda.
Si nuestra salud es precaria o algún órgano de nuestro cuerpo está enfermo concentramos en él especialmente la atención para dirigirle la corriente de energía.