Entrenamiento personal

El entrenamiento debe ser integral. Los tres pilares en que se apoya todo entrenamiento sofrológico: la relajación, la respiración y el descubrimiento vital de la propia corporalidad.

No se puede alcanzar la meta de la relajación si, previa o paralelamente, no se llega a un descubrimiento del propio esquema corporal.

Tampoco la respiración puede ser olvidada en ningún plan de entrenamiento, aunque podemos adoptar dos actitudes frente a ella:

a) O bien la linea eje de nuestro entrenamiento está en la relajación, y entonces sólo aten
demos a la respiración para tranquilizarla.

b) O bien el eje de nuestro entrenamiento está en la respiración misma, de la que se siguen la relajación y el descubrimiento corporal.

En cualquier caso, los tres pilares del entrenamiento sofrológico deben estar presentes o nuestro esfuerzo se quedaría sin puntos sólidos en que apoyarse.

 

PROPUESTA DE UN PLAN DE ENTRENAMIENTO

Cualquiera que sea, pues, el plan de entrenamiento que se pretenda seguir, tenemos que abordarlo desde sus tres pilares. Pero, ¿cómo?

a) El descubrimiento del esquema corporal es simultáneo a la relajación y a la práctica de la respiración. No requiere técnicas especiales, pues es sumamente personal.

b) La relajación exige, como las otras dos, que el entrenamiento sea progresivo y, a diferencia de la respiración, siempre es estática en lo que se refiere a la quietud corporal.
   
MÉTODO PERSONAL

En el período de aprendizaje aproximadamente las primeras diez semanas es preferible seguir, de uno u otro modo, las pautas de entrenamiento que aquí presentamos. Pero cuando se ha superado el período de aprendizaje cada alumno

debe elaborar personalmente un plan de entrenamiento para el futuro, lo que en Sofrología se llama "método personal".

Este método personal ha de estudiarse cuidadosamente con arreglo a la idiosincrasia de cada uno y teniendo en cuenta los tres pilares del entrenamiento sofrológico y el tiempo real con que se cuenta para la práctica cotidiana.

En general, y aunque ello puede variar en cada persona, se pueden empezar las sesiones practicando dos o tres ejercicios respiratorios y después echarse sobre un sofá o en la cama y prácticar unos minutos de relajación seguidos de la respiración rítmica.
Si se pretende sacar su jugo, buscando los beneficios, ello exigiría un tiempo mínimo diario y no menos de cinco días de práctica semanal.

Nadie puede delimitar el tiempo mínimo que cada uno debe practicar.

Por ello sólo nos permitimos recordarle dos cosas:

1 ) Que se tome su entrenamiento  con seriedad, con constancia y sin prisas.

2) Que aproveche todos los minutos que tenga disponibles para deshacerse de la tensión acumulada. Practique la relajación. Y, mejor aún, practique la respiración sofrológica.