El alma: un concepto necesario para creer

Primitivamente los hombres tuvieron la impresión de que en el mundo todo "tenía alma"; pero
este concepto se fue perdiendo paulatinamente. Las nuevas ciencias naturales, que progresaban a pasos agigantados, apenas dejaban tiempo para ocuparse de lo espiritual". El estudio del alma no podía intercalarse en el fuerte realismo de los hechos naturales investigados, se pensaba demasiado mecánica y materialmente, con excesivo realismo.

Sin embargo, llegado el momento del más alto desarrollo técnico, se empezó a reflexionar sobre lo que durante tanto tiempo había sido descuidado. Las ciencias exactas, matemáticas y físicas, no podían seguir manteniendo cerradas sus puertas ante los grandes misterios, tanto menos cuanto que gran número de los descubrimientos llevados a cabo indicaba claramente que el organismo viviente es algo más que una máquina que funciona de acuerdo con ciertas leyes fisicoquímicas. Biólogos que incluso veían en la creación de seres vivos artificiales la tarea de su vida se dieron cuenta de pronto que existían limites infranqueables. La máquina hombre había de ser reconocida como un organismo ((provisto de alma".

Además la solución propugnada por el pensamiento materialista queda rebatida por un juicio del gran astrofísica inglés leans: "El universo empieza a parecerse más a un gran pensamiento que a una gran máquina"

Aunque resulte incomprensible, debe señalarse que los médicos, aunque con titubeos, se mostraron al fin de acuerdo con este pensamiento. Pero a la larga no pudieron sustraerse al hecho de que el alma ejerce una influencia esencial en el cuerpo donde habita. Hasta entonces el alma no había sido para ellos más que un "factor accesorio molesto". Hoy no ignora el más lego que las excitaciones del espíritu, o, dicho sea en otros términos, lilas agitaciones del alma", afectan en gran medida al bienestar corporal. Una persona que tenga cálculos biliares puede sufrir un fuerte cólico de resultas de un enojo. La angustia afecta al estómago, a las glándulas sudoríparas, al corazón, a todo el

organismo. La aflicción, la compasión, obran sobre las glándulas lacrimales. La disposición alegre de ánimo hace, no pocas veces, que se sienta cierto bienestar corporal; una noticia grata puede influir en la más rápida curación de un enfermo.

La introducción del estudio del alma entre las asignaturas de los estudiantes de medicina se convirtió de pronto en un elemento grato; la ciencia trabajosamente adquirida en el transcurso de largos años por los grandes psicólogos, considerada como secundaria, fue objeto de entusiasta aprobación.
   
 
 

¿QUÉ ES EL ALMA? ¿DÓNDE HABITA?

 

No le tomemos demasiado a mal al lexicógrafo su intento de retorcida aclaración. La definición del concepto del alma es imposible. No obstante sus.' efectos son evidentes a cada momento: alegría,
tristeza, orgullo, humildad, amor, miedo, fe, sorpresa, horror, anhelo, odio.

Los materialistas han intentado probar con mil argumentos la "inexistencia del alma". Con todos sus sofismas han sufrido un gran fracaso, pues para ellos, como para el investigador de la vida, han existido escollos en los que habían de embarrancar si no se volvian atrás e iban en busca de nuevos caminos.
Es extraordinario: muchos filósofos han intentado probar por todos los medios del alma que era imposible la existencia del alma.

Los materialistas se dividen en materialistas emergentes y materialistas eliminativistas. Estos ultimos dicen que no hay nada más alla de las propiedades fisicas y que todo lo mental y espiritual tiene una explicación fisica. Los materialistas emergentes dicen que, en un nuevo dualismo, la materia es pensante, es decir, que hay un sustrato neurologico del pensamiento y del espiritu, pero luego se combina en algo mas.
Dónde puede habitar el alma es problema muy discutido.

Nuevos puntos de vista señalan el cerebro como "habitación" del alma. A este respecto se recuerda que ciertos animales a los que se les ha extirpado el cerebro pueden correr, de la misma manera que algunos pájaros pueden volar sin cerebro, si bien obran como autómatas desposeídos de alma; que los perros, en tales casos, no conocen a sus amos, a pesar de que no
se privan de sus necesidades orgánicas. Otros son de la opinión que el cerebro y el alma son susceptibles de separarse, si bien no cabe dudar que existe cierta relación entre ambos. Hay quien hace resaltar que lo que se designa por sentir, creer, saber, pensar, es tanto un proceso cerebroespiritual como un proceso del alma. Por otra parte es preciso decir que el cerebro, como materia, nada tiene que ver con el sentir y el pensar.

El cerebro puede conservarse intacto después de la muerte, pero no así el espiritu que "anima" la materia viva. El punto de vista según el cual el cerebro cumple las funciones que antes se atribuían al alma parece' más primitivo que la fe "natural" de los indígenas en el alma.

 

Cuerpo - Espíritu - Alma.

Estos intercambios de efectos son esencialmente notables cuando se trata del "proceso" de la vida del músico. Lo mismo si una orquesta toca una sinfonía o una canción de moda, los efectos f1sicomatertales son iguales en ambos casos: los instrumentos producirán ondas de sonido que el aire transmitirá a nuestro oido en forma de vibra

ciones. El oído humano las capta y por conducto de los nervios las transmite al cerebro. En éste se trabaja todo lo oído, teniendo tal vez el espíritu como instrumento que influye en el alma. Es posible inspirar lo mismo una' disposición de ánimo melancólica que alegre, aunque en ambos casos el estimulante puede tener como origen el mismo proceso material.

la influencia de la música sobre lo relativo al alma es indudable, tan indudable como la influencia sobre el espíritu trabajado. Más aún: se manifiestan, como todos sabemos por propia experiencia, reacciones corporales, y el espíritu y el alma hacen sentir su influencia sobre el cuerpo.

Los efectos de las alteraciones apreciadas en la disposición de ánimo, es decir, los procesos espirituales sobre lo corporal, han sido objeto de minuciosa investigación y han dado lugar a observaciones
sorprendentes. Vamos a citar una prueba que se llevó a cabo en la policlinica de la Universidad de Medicina de Jena. A las personas sometidas a la prueba les fueron sugeridos objetos de tortura mientras se hallaban en estado hipnótico. Esto dio lugar a sorprendentes alteraciones en la composición de la sangre hasta alcanzar su punto culminante entre diez y quince minutos después. El número de glóbulos blancos se habla alterado de manera sorprendente. También 
se alteró el contenido de determinadas sustancias en la sangre: calcio, potasio, yodo, fósforo, magnesia, materias colorantes biliares y otras.

Los estudiantes de medicina deben sacar la conclusión de que hay que tomar en consideración la disposición del alma del paciente en la revisión que precede al diagnóstico. Los tiempos del diagnóstico de la "maza de madera", que descuida la disposición del alma, o no la
toma en consideración, debería relegarse al olvido.