Creencias como la del Gauchito Gil y otras expresiones de la creencia popular

En esta sección abrimos a todos a que nos manden sus experiencias y testimonios de sus creencias y su relación con la fe. Creemos que el intercambio puede ser beneficioso para todo aquel que se encuentre en un mal momento o con alguna necesidad específica que no sepa como sortear o conseguir.

 

GAUCHITO GIL

 

Es un santo popular. Un gaucho que robaba a los ricos para ayudar a los pobres que fue ejecutado y que desde su muerte a quienes les piden un milagro, él se los concede. No esta reconocido por la Iglesia Católica. Pero eso no impide que cada más gente llena de fe concurra a su santuario a través de los años.

La fiesta de su celebración se hace rezando en medio de guitarreadas y bailes. Muchos le piden cosas raras (¡Total! si es un santo pagano) como por ejemplo que la mujer de un amigo se enamore de uno, o los ladrones hagan bien sus fechorías, etc. El santo popular cumple su misión NO como lo pide la gente, sino como debe ser. También suele ser vengativo con los que no cumplen con sus promesas después de pedirle un milagro. Las cosas pueden salir muy mal para los promesantes que no cumplan sus promesas. El que quiera un milagro, pídalo mientras se toma un mate (para los extranjeros que lean esta pagina es una infusión de yerba mate con agua caliente y azúcar que se toma con una bombilla) porque al Gauchito le gustaba este brebaje. Seguro que se le cumple su deseo. Incluso cumple deseos sin rezos elaborados y de la manera más sencilla como en el caso que relataremos.


MI TESTIMONIO POR JOSÉ LUÍS
 
Después de trece años, abandoné para siempre un programa de radio que hacía a pulmón; lo que significó un cambio muy brusco ya que era mi único medio de subsistencia. Hoy cuanto más lo pienso, más llego a la conclusión de que tome la decisión correcta. El boom de las FM barriales había pasado. Ya no daba para más. Todo había cambiado desde que empecé en 1991 y para mal. Antes los ídolos de la movida tropical eran Riki Maravilla y Pocho la Pantera. Todo era más familiar y divertido.
Cuando todo se derrumbó en 2001 ya se había establecido la cumbia villera y era muy presionado por los dueños de las radios para obligarme a presentar a estos grupos y encima tener que bancarme a sus fans. O sea pibes chorros, vagos, drogadictos y otras cosas por el estilo. Yo que hacia un programa cómico donde iban muchas familias y sobre todo niños.
El ambiente se había puesto muy pesado. El público también había cambiado. Se había perdido la candidez de las primeras épocas cuando las FM del barrio se montaban en la casa. Mas precisamente en las "piecitas del fondo". Era todo más lindo. Ahí estaba la "magia" de la radio.
En La Matanza, donde yo trabajaba, los boliches bailables abrieron sus propias radios y la gente nos dejo de escuchar. Nos consideraban poca cosa. Los comercios ya no me hacían publicidades. Hasta los colectivos, a cierta hora, dejaban de pasar así que yo tenía que esperar interminables 20 minutos en la parada porque muchos pensaban que por estar en la radio ganaba mucha plata para robar y cualquier cosa me podía pasar.
Era el fin de una era. ¿De que iba a vivir? ¿Que iba a hacer?
La radio, pese a todo era una fuente segura de ingresos. Intenté muchas cosas y fracasé. Parecía que estaba condenado a la indigencia. En medio de semejante bajón, leí una historieta que dibujé en 1998 para un concurso que no gane.
Me pareció fabulosa porque me hizo reír en medio de tanta desesperación.
Así me dio vueltas en la cabeza la idea de venderla al público.
El producto era excelente. Prepare mi estrategia de ventas.
Antes de salir a la calle, investigue en Internet cual era la situación real de las historietas en Argentina. Todos los resultados fueron negativos a saber:
  • Todas las editoriales de comics se fueron a la quiebra.
  • Casi no hay editoriales de comics.
  • Los "dibujantes estrellas" se fueron al extranjero.
  • En los kioscos de diarios y revistas ya no se ven en exhibición publicaciones de comics.
  • Para colmo, los "dibujantes estrella" aconsejan a los nuevos que se vayan al extranjero.
Ante semejante panorama, yo me preparaba a vender lo que se consideraba un fracaso seguro. En ese momento me salió sin pensar desde el fondo de mi alma estas textuales palabras:
"... aunque sea que el Gauchito Gil me de una mano".

Hoy puedo decir que me fue tan bien con la venta de la revistita de historietas que estoy obligado a dar testimonio sobre el poder milagroso de este santo popular. Pero eso no fue todo.
Había quedado en ir el 8 de enero a Corrientes para agradecerle este sensacional milagro. No pude cumplirle por graves problemas personales que no podía resolver. Como se cree que es un santo muy vengativo con los promesantes que no cumplen, yo estaba muy temeroso de las represalias que pudiera tomar en mi contra. En mi caso, no fue así.
Hasta me resolvió un terrible conflicto familiar que llevaba más de veinte años y que parecía que nunca iba a tener solución.
Creo, es una opinión muy personal, que el Gauchito Gil puede llegar a ser muy vengativo con los que no cumplen por vagancia o si se trata de gente muy desagradecida. Nunca contra aquellos que tienen inconvenientes reales y muy buenas intenciones.
Por eso, doy este testimonio real de como gracias al Gauchito Gil mi revistita de comics es un éxito.

 

 


Oraciones al Gauchito Gil

 
 
 
GRACIAS GAUCHITO GIL
I
 
Junto al camino
los trapos rojos
se muestran poderosos
flameando al viento
honrando el recuerdo
de aquel valiente
que amaba a su gente
y a la libertad.
La sangre de un hermano
no quiso derramar
aunque lo persiguiera
la partida policial.
Ya no esta el gauchito
pero si su ideal
ya no esta su carne
pero si su verdad.
Gauchito Gil
van mis honores
y sin favores
para manguear
Gauchito Gil
a ti respeto
y estos versos
te quiero dar.
 
 
II
 
De un sueño de enamorada
parece haber fugado
para ser carne en un mundo
repleto de malos malvados.
Heroe para los pobres,
bandido de los honrados!
desertor en una tierra
que enfrenta a los hermanos.

Las damas se perdian
en su mirada hechizera
que repartia castigos
a quienes los merecieran,
lo gambeteaban las balas
negando las recompensas
y el monte lo cobijaba
del asecho de las fieras.