Vegetarianismo como terapéutica holística

A menudo se piensa que el vegetarianismo es una práctica nutritiva relativamente moderna, pero en realidad es tan antigua como la civilización misma. En muchas partes del mundo, la exclusión de la carne en la dieta ha formado parte de su religión y filosofía durante miles de años. Tradicionalmente, ni budista s ni hinduistas comen carne, y los escritos taoístas afirman que una dieta sin carne es esencial para el desarrollo espiritual. Las clases sacerdotales de los aztecas, y particularmente de los incas, eran vegetarianas. En Europa, la escuela pitagórica del siglo V a. C. elaboró estrictas reglas de conducta para los trescientos jóvenes que formaban su selecta sociedad. Ésta no llevaba a cabo sacrificios sangrientos, y las únicas ofrendas ceremoniales que realizaba estaban constituidas por pasteles y frutas. Pitágoras ensalzaba la abstinencia de carne proveniente de seres vivos, debido a que esta abstinencia llevaba a la paz. Séneca escribió duros ataques contra la carnicería y, más tarde, Francis Bacon escribió sobre la compasión por los animales. Las referencias literarias en el mismo sentido son numerosísimas.

Resulta irónico que los países desarrollados de la actualidad consideren que el consumo de carne de vaca es un signo de éxito material. De hecho, la incidencia de enfermedades coronarias y reumáticas es mucho menor en los países subdesarrollados que en Occidente. Otra ironía consiste en que en Oriente fuera la élite, las clases sacerdotales y educadas, las que prefirieran el vegetarianismo y que las clases bajas consumieran carne.

El vegetarianismo moderno se basa en fundamentos morales, económicos y terapéuticos. El fundamento ético se ha visto reforzado en los últimos años por los métodos industriales de cría de ganado. La producción de ternera es un procedimiento particularmente innatural y cruel.

El vegetarianismo también tiene sólidos fundamentos económicos. En términos nutritivos, la carne es cara e ineficaz. La cantidad de alimento y espacio consumido por las vacas y los cerdos no guarda relación alguna con el valor final del animal después de ser sacrificado. Se pueden obtener muchas más proteínas, calorías, vitaminas y grasas de fuentes no animales en un tiempo y espacio considerablemente menores. Se calcula que la tasa de conversión de los animales domésticos en alimento no sobrepasa la proporción de 4 a 10, Y probablemente es bastante inferior. Algunos mencionan la proporción de 1 a 10. Cualquiera que sea la cifra exacta, no cabe duda que, considerando la comida que consume el ganado, la rentabilidad es baja. La mitad del consumo mundial de granos se destina a los animales domésticos. Cuando a esto le añadimos las tierras de pastos que podrían utilizarse para cultivo, resulta obvio que la carne no resulta económica desde un punto de vista nutricional.

Desde el punto de vista de su aspecto sanitario, el vegetarianismo también cuenta con argumentos de peso. Mientras que las frutas y legumbres tienen reacciones alcalinas, la carne es altamente ácida (especialmente el cerdo y las vísceras). Por lo general, los vegetarianos tienen la orina alcalina, mientras que los carnívoros la tienen invariablemente ácida. Sabemos que los excesos de carne son parcialmente causantes de casos de reumatismo, artritis crónica, gota y otras enfermedades del sistema óseomuscular. La carne es un alimento con un alto contenido en colesterol que daña las arterias e intoxica el torrente sanguíneo. Este factor tóxico se ve aumentado por el empleo de productos químicos en la alimentación del ganado y por las drogas y vacunas con las que se le trata.

Los antiguos vegetarianos desconocían la buena nutrición. Demasiado preocupados por su repudio de la carne, comían demasiadas féculas (incluso pan blanco y cereales refinados) y cubrían la deficiencia de proteínas con frutos secos, huevos, queso y garbanzos. Los vegetarianos modernos, sin embargo, tienen un concepto más claro de la nutrición equilibrada y ponen un mayor énfasis en los alimentos integrales. Recomiendan tomar diariamente una comida a base de ensaladas y otra a base de frutas crudas. Subrayan la importancia del pan integral, de los cereales sin refinar, de la fruta, de las legumbres, de los brotes y de los aceites de semillas.

No cabe duda de que un vegetarianismo completo no es conveniente para todas las personas. Se ha hablado mucho de la deficiencia de vitamina B12 que sufren los vegetarianos. Esto es verdad en algunos casos, pero también podemos encontrar comedores de carne con esta deficiencia. Algunos vegetarianos también comen pescado, pero ésa no es la solución. También es posible que las personas que han practicado el vegetarianismo durante muchos años, especialmente los hijos de vegetarianos, hayan adaptado su aparato digestivo hasta poder sobrevivir con toda normalidad con la pequeña cantidad de vitamina B12 que contiene su dieta.