Ecología clínica y su acción en la Alergia alimenticia

La ecología clínica es una nueva ciencia que se encuentra en un momento de gran auge. A pesar de que la mayoría de los médicos aún la consideran un tipo de medicina marginal, casi todos los que la practican son médicos, serios profesionales en pediatría, medicina general, estudio de las alergias e incluso cirugía cardiovascular.

La ecología clínica se preocupa fundamentalmente de los excitantes ambientales del aire, del agua, de los alimentos, de las drogas y de los productos químicos ambientales de nuestro hábitat. La mayoría de las investigaciones médicas se han concentrado en el punto final de los procesos patológicos, mientras que los ecologistas clínicos piensan que numerosas enfermedades constituyen reacciones individuales a agresiones ambientales. La alergia alimenticia o hipersensibilidad es la causante del ochenta por ciento de las enfermedades y, en una alta proporción de pacientes, constituye el único problema.

Una amplia gama de enfermedades crónicas parecen estar relacionadas con problemas alimenticios y ambientales, incluyendo la depresión, el alcoholismo, la esquizofrenia, la migraña, la hipertensión, la obesidad, la osteoartritis, la artritis reumática, y los desórdenes intestinales como la colitis u1cerosa. Algunas otras dolencias de origen supuestamente alérgico, como el asma, los eczemas y la rinitis, son tratadas erróneamente debido a que no se toma en consideración la ingestión de alimentos e hidrocarburos ..

La clave para comprender la alergia alimenticia reside en el concepto de falsa alergia alimenticia descrito por el eminente especialista en alergias el doctor Herbert Rinkel. bste descubrió que un alimento ingerido con frecuencia modifica o falsea los efectos adversos de la ingestión anterior de ese alimento. Por consiguiente, si una persona es alérgica al trigo, cada vez que ingiera una nueva dosis se sentirá transitoriamente mejor.
   
Cuando abandone el trigo, inicialmente se sentirá peor, pero cinco dias después empezará a sentirse mejor. Una nueva dosis después de cinco días de abstinencia hará que los síntomas se vuelvan a presentar, y esta vez más dramáticamente. Por lo tanto, si: un paciente sufre de tres alergias alimenticias, sufrirá una compleja combinación de efectos encubridores, efectos de retirada y de reintroducción, y la relación de su enfermedad con los alimentos no quedará clara en absoluto. Sin embargo, si el paciente sigue un programa dietético cuidadosamente estructurado en el que se omitan todos los alimentos alérgicos comunes durante un período mínimo de cinco días, el problema puede dilucidarse cuando vuelva a ingerir uno por uno dichos alimentos.

Por otra parte, se pueden realizar pruebas sublinguales en las que se dejan caer bajo la lengua tres gotas de un alimento. Con estas pruebas se pueden obtener reacciones instantáneas, ya que en la zona sublingual existe una absorción sumamente rápida. Aunque yo creo que estas pruebas son menos fiables que las de ingestión integral, especialmente en el caso de personas de edad mediana y, particularmente, cuando se emplean cereales.

Por lo general, las pruebas cutáneas son inútiles en caso de alergia alimenticia. Aunque una variación muy elaborada de éstas la técnica de análisis volumétrico de Rinkel, en la que se emplean diferentes soluciones acuosas del alimento en cuestión da buenos resultados si es efectuada por un experto.

El fundamento principal del concepto de alergia alimenticia reside en su determinación científica. Por consiguiente, no se puede demostrar que una enfermedad ha sido curada al retirar uno o varios alimentos de la dieta, ya que puede volver a crearse, reintroduciendo el o los alimentos en cuestión. Además, esta nueva creación de la enfermedad puede demostrarse mediante «técnicas ocultas», alimentando al paciente con una jeringa codificada enmascarada a través de un tubo estomacal. Empleando medicamentos sólo se puede demostrar una tasa de curación, parte de la cual puede ser espontánea. La repetición constante de la dolencia, como describen los doctores Finn y Cohen, de la universidad de Liverpool, tiene una mayor fiabilidad científica.

Cuando existe un problema de inhalación coincidente, el problema debería resolverse en una clínica ecológica, donde se han erradicado todo tipo de problemas inhalatorios.