Introducción a las Dietas suplementarias y Terapéuticas

El cultivo para el cual únicamente se utilizan productos químicos conduce a deficiencias. Cuando la tierra pierde sus elementos esenciales, es necesario añadir los productos químicos de los que carece, aunque a largo plazo el suelo se empobrece aún más. Obviamente, resulta necesario estudiar el mundo de la tierra, cosa que algunas organizaciones como la Soil Association of Great Britain llevan a cabo desde hace muchos años.

La tierra sana debe estar viva, cambiar con las estaciones, adaptarse a los riesgos transitorios y responder a los ciclos naturales del clima y de la vida animal, vegetal y microscópica. Un ser humano sano posee capacidades equivalentes.

Por consiguiente, la necesidad de reforzar las dietas depende de la calidad orgánica del individuo en cuestión y de la calidad del terreno que suministra los alimentos a ese individuo. Si ambas son pobres, puede ser necesario dar un sostén temporal (y en ocasiones permanente) a la dieta mediante refuerzos; por supuesto, habrá que acompañarlos con esfuerzos por tratar el problema subyacente.

Existe un peligro inherente a la alimentación moderna que frecuentemente es subestimado: al igual que un músculo o una glándula que no se utiliza termina por atrofiarse, una función abandonada pierde su potencia. De cada bocado de comida el cuerpo extrae los elementos necesarios para cada fase del proceso metabólico total, de la digestión a la excreción a través del anabolismo y el catabolismo. Si en cada bocado sólo ingerimos los llamados constituyentes esenciales, negamos al cuerpo el ejercicio de su poder de selectividad. Así, si durante varias generaciones se consumen sustitutos concentrados, envasados o fragmentados en lugar de verdaderos alimentos, la especie humana llegará a perder su poder de selección.

Obviamente, quienes ya tienen sus funciones desequilibradas se benefician con esos refuerzos, siempre que éstos satisfagan la deficiencia existente y no dañen ningún otro órgano o función. La insulina, por ejemplo, permite que los diabéticos vivan con un páncreas atrofiado, pero de ninguna manera mejora la integridad hormonal del cuerpo. Los alimentos con alto contenido de fibra pueden incrementar la actividad intestinal, pero  en términos integrales esto puede resultar contraproducente; lo mismo puede decirse de los alimentos con un alto contenido proteínico. Es necesario comer las fibras y proteínas adecuadas, y ambas pueden obtenerse en los alimentos naturales no procesados.

Terapia a base de refuerzos alimenticios

Desde tiempos muy remotos se han atribuido cualidades místicas a ciertos alimentos y plantas, o se han hecho populares a través de la aplicación de la «doctrina de las semejanzas»: es decir, se emplean plantas que tienen un parecido físico al cuerpo o a una de sus partes. Algunos de los principios de la medicina popular siguen vigentes en la terapia a base de refuerzos alimenticios, pero muchos han sobrevivido gracias a una constante comprobación empírica.

La terapia a base de refuerzos utiliza alimentos ricos en elementos nutritivos esenciales, como auxiliares para la recuperación de desórdenes que pueden deberse en gran parte a una deficiencia de esos elementos nutritivos. La base del tratamiento naturopático de las enfermedades consiste en el ajuste nutricional, lo cual implica que el paciente debe consumir alimentos de la mejor calidad posible, para reconstruir así su vitalidad y permitir que el proceso de curación opere en condiciones óptimas. Puede que ciertos alimentos se necesiten en mayor cantidad ya que suministran elementos nutritivos específicos o poseen propiedades que ayudan a recuperar la salud.