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Medicina antroposófica

 

La medicina antroposófica es practicada solamente por médi­cos titulados que han adquirido previamente experiencia médica reconocida. Por lo tanto, la medicina antroposófica no es considerada como una medicina alternativa, sino como una extensión de la corriente principal de la medicina científica occidental. No hay que olvidar que muchas premisas básicas de la práctica de la medicina moderna tienen su antecedente en las teorías de la física del siglo XIX.

Sin embargo, desde aquella época, la física, así como otras ciencias fundamentales, ha evolucionado, y muchas premisas esenciales, tales como la naturaleza mecánica del universo han sido desechadas. Aunque no siempre se han reconocido plenamente las implicaciones de estos procesos evolutivos como para incorporarlos a la enseñanza y práctica de la medicina.

La escuela empírica de la filosofía, cuyo predominio ha ido en aumento desde el siglo XVII, sólo considera conocimiento aquello que puede experimentarse con los sentidos. Esta premisa fundamental de las ciencias modernas es tan aceptada que casi nadie se opone a ella, y ante el problema que supone estudiar los aspectos del mundo que no pueden pesarse ni medirse, los científicos tienden a reducirlos a simples herramientas. La ironía de la situación actual es que, al tiempo que se realizan grandes esfuerzos para reducir fenómenos como la conciencia de uno mismo y los sentimientos del individuo a términos de física y química, con el mismo entusiasmo se quiere demostrar el parecido de las plantas con los animales.


La teoría del conocimiento de Steiner


En 1894, Steiner publicó La filosofía de la libertad, obra fundamental sobre su teoría del conocimiento. Este libro incorpora esencialmente los conceptos que desarrollaría más adelante en la antroposofía. El objetivo de Steiner era crear una ciencia de la mente empleando el método riguroso de las ciencias naturales, incluyendo en su investigación tanto el mundo natural como el sobrenatural. En este libro, Steiner se propuso refutar la noción, sólidamente aceptada desde Kant, de que existen límites absolutos en la capacidad del conocimiento del hombre. Según Kant, el hombre sólo puede tener percepciones sensoriales que son esencialmente subjetivas, por lo tanto nunca puede llegar a conocer la realidad objetiva. Steiner señala que la realidad llega hasta nosotros dividida en dos partes, por decirlo así: una en forma de percepción sensorial y la otra como concepto o pensamiento. El hombre, mediante su propia actividad interna, tiene que unir las dos partes si quiere llegar a conocer la realidad. Este fenómeno de separación entre percepción y concepto es la verdadera base de la libertad humana. La experiencia del mundo no nos llega de manera preparada y predeterminada. Solamente una parte de la realidad nos llega a través de nuestros sentidos. Si no tenemos un concepto relacionado con ella, no podemos experimentar nada.

Steiner insiste en que el hombre debe unir el pensamiento a sus percepciones sensoriales pero que este pensamiento no debe estar ligado al mundo de los sentidos, sino libre de todo lo que esté relacionado con ellos. Por percepción, Steiner no se refiere simplemente a la percepción sensorial. Nuestros sentimientos también son órganos de percepción, exactamente igual que nuestros ojos y nuestros oídos. En la búsqueda de conocimientos hay que tener en cuenta lo que se ha obtenido subjetivamente, con la misma objetividad que se tiene respecto a la información proporcionada por los aparatos científicos experimentales. Desde cierto punto de vista, el progreso en el campo de los conocimientos va unido esencialmente al aprendizaje, perfeccionamiento y ampliación de los poderes de observación. Pero la observación del mundo, en cada nivel de la vida física, mental y espiritual, tampoco constituye todavía el conocimiento de la realidad. El conocimiento sólo llega con la intervención del pensamiento, purificado de todos los elementos subjetivos y no espirituales.

Con el fin de crear una base sólida para este trabajo, estudió filosofía, matemáticas y ciencias naturales. Si tenía que contribuir en algo a la vida cultural de Occidente, debía comprobar exactamente por sí mismo hasta qué punto la imagen se habíacreado por dichas ciencias correspondía a la realidad.

A los veintiún años, Steiner recibió el encargo de hacer una recopilación de las obras científicas de Goethe, quien había reconocido las grandes aportaciones -aunque también las limitaciones del enfoque reduccionista de la naturaleza. Los defensores de dicho enfoque afirmaban que «aunque la vida puede reducirse a sus elementos, no puede volver a reconstruirse con ellos, ni revitalizarse». En La metamorfosis de las plantas, Goethe se esforzó por establecer la base de una nueva ciencia de la naturaleza orgánica. Partiendo de estos trabajos, Steiner publicó sus propios pensamientos sobre la nueva ciencia orgánica, e hizo algo que Goethe siempre procuraba evitar: reflexionar sobre sus propios pensamientos. Sólo de esta manera Steiner podía demostrar que el método de estudio de la naturaleza de Goethe era científico.

 El sistema rítmico de circulación y respiración, que es la base fisiológica de la vida sentimental. La diferencia esencial entre estos tres sistemas reside en que la actividad del sistema nervioso, concentrada en la cabeza, tiene su centro en un punto, mientras que el sistema metabólico posee una calidad más periférica y extendida. Las células cerebrales y nerviosas son altamente especializadas y mueren continuamente, mientras que las células situadas en el polo metabólico tienden a conservar una capacidad activa y regenerativa.

El polo de los nervios y sentidos también puede describirse como el polo frío que siempre está en reposo, mientras que el meta­bolismo se acompaña de calor y movimiento. Steiner destacó lo que él llamaba «el proceso de muerte continua de las célu­las nerviosas», refiriéndose a que el estado de conciencia surge como resultado de la continua liberación de vida orgánica a partir de. la materia. Esta polaridad es la base antroposófica tanto de la fisiología como de la patología, y proporciona una clasificación fundamental de las enfermedades: por una parte, aquellas en las que existe una actividad excesiva del polo metabólico (condiciones inflamatorias); y por otra, aquellas en donde hay una preponderancia del polo nervioso-sensorial (condiciones degenerativas y tumores).

La sangre se mueve continuamente entre estos dos polos del organismo humano. Las corrientes frías y cá­lidas se reúnen en el corazón, que actúa como órgano sensorial ·donde se manifiestan los sutiles mecanismos dinámicos del pen­samiento y de la voluntad. Gracias a esta representación del cuerpo humano podemos llegar a una nueva comprensión de la interrelación que existe entre el espíritu, el alma y el cuerpo.


El enfoque antroposófico de las enfermedades y su curación


Si sabemos que sólo alcanzamos el conocimiento consciente mediante un proceso continuo de muerte dentro de nuestro cuer­po físico, que nuestra vida sensorial tiende siempre a producir enfermedades, y si al mismo tiempo consideramos al ser hu­mano como un ser dotado de espíritu además de cuerpo y alma, que realiza un proceso continuo de perfeccionamiento y evolu­ción, resulta imposible aspirar a una vida totalmente libre de enfermedades.

Aunque el médico antroposófico se esfuerza siempre por curar la enfermedad, dicha curación nunca puede ser la mera eliminaciónde la enfermedad. La propia enfermedad es considerada un proceso a través del cual el individuo puede conseguir una mayor libertad y entereza, y la tarea del médico consiste en orientar dicho proceso de la manera más fructífera posible, conservando la vida del cuerpo si es posible; si bien la evolución no termina con la muerte (los frutos de la vida terrenal se cosechan y recogen después de la muerte, transformándose en semillas para una vida futura sobre la tierra).

Al relacionarse con su paciente, el médico antroposófico aprende a aceptar, vital y profesional mente, tales creencias como parte de las realidades de esta vida, ya que también nuestras en­fermedades están relacionadas con todas las circunstancias de nuestra vida y las de otras personas, que nos llegan del pasado y que a través del presente alcanzan el futuro. Mediante nuestros pensamientos experimentamos aquello que tuvo lugar en el pasado, y con nuestra voluntad creamos el futuro. A través de nuestros sentimientos adquirimos conciencia de nosotros mis­mos en relación con la realidad presente y futura. Resulta muy provechoso considerar desde esta perspectiva cualquier enfermedad.


Descubrimientos prácticos


Rudolf Steiner nunca desempeñó el papel de médico o cu­randero, ya que trabajaba siempre a través de médicos califi­cados. Su principal ayudante en el campo médico fue la doctora Ha Wegman (1876-1943), de nacionalidad holandesa. Con ella escribió su único libro de texto, concebido especialmente para una profesión determinada: Fundamentos de la terapia. Para comprobar en la práctica las indicaciones de Rudolf Steiner, la doctora Wegman fundó una clínica en Arlesheim, cerca de Basilea. Y cuando Rudolf Steiner fundó la escuela de Ciencias Es­pirituales en el Goetheanum de Dornach, la doctora Wegman tomó la dirección del departamento médico de la escuela.

Este enfoque de la medicina se ha ido desarrollando desde la muerte de Steiner, y en Europa existen hoy más de mil médicos que practican la medicina antroposófica, aunque posiblemente cerca de dos mil médicos utilizan remedios elaborados según los principios de la antroposofía.

Rudolf Steiner dio muchas instrucciones para la preparación de remedios específicos empleando sustancias procedentes de los reinos mineral, vegetal y animal, remedios que muchas veces están potenciados según el método homeopático.

Cualesquiera que sean sus propiedades terapéuticas, su refrescante sabor y su pureza química (al estar exentas de cloro, al contrario de lo que sucede con el agua potable normal) hacen de las aguas minerales una excelente bebida de mesa que puede acompañar los zumos de fruta o servirse sola.