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Ejercicios de Yoga

 

Existen tres prácticas principales en Hatha Yoga: los kriyas (limpiezas), las asanas (posturas) y los pranayamas (controles de respiración)

Sin embarga, es mucha más que esa. Muchas asanas actúan sobre los órganos viscerales y las músculos esqueléticos, y otras actúan sobre las articulaciones y las ligamentos. Podemos considerar que las posturas correctivas son medidas fisioterapéuticas que actúan en una parte determinada del cuerpo.

Los cambios de personalidad pueden producirse can el Hatha Yoga cambiando el cuerpo de manera que éste influya en la mente. En la vida normal sucede exactamente lo contraria, ya que es el cuerpo  influido en gran parte por la mente.

Observando  minuciosamente las asanas podemos decir que san posturas y no ejercicios. Cuando se adapta correctamente una postura (y las etapas para adaptarla san tan importantes como la pastura misma), hay que mantenerla durante cierta tiempo, dejando  que se relajen las grupas de músculos y los órganos en cuestión.


Siendo posturas en lugar de ejercicios, las asanas no gastan gran cantidad de energía. Par la general, las asanas actúan estirando los músculos. En ellas no sólo intervienen los músculos superficiales, sino también los profundos, así como los ligamentos y las articulaciones.

Además de actuar sobre la columna vertebral, los órganos  viscerales y los músculos, las asanas también estimulan el sistema endocrino y el sistema nervioso autónomo. En gran parte, la acción sobre los órganos viscerales tiene lugar mediante la creación de presiones intraabdominales. Esa ocurre incluso cuando los músculos implicados están relajados.

Pasemos ahora a las asanas de relajación. Primera actúan tensando y luego relajando la parte del cuerpo en cuestión, se relaja el cuerpo progresivamente, empezando por la punta de las pies y ascendiendo hasta la coronilla.


Pranayamas

 

Los pranayamas son ejercicios de respiración controlados conscientemente, en los que las tres etapas de la respiración -inspiración, retención y espiración- varían de diferentes maneras. En algunas casas, se apone resistencia a la inspiración, o a la espiración, cerrando una de las fosas nasales a cerrandO' parcialmente la glotis. La fase de retención puede eliminarse en algunas respiraciones activas a de limpieza.

Una vez más, durante la retención de la respiración puede hallarse uno de los cuatro bandhas, o trabas, clásicos. Estas trabas son:
a) contracción de los músculos perineal es, b) contracción de los músculos abdominales, c) presión del mentón contra la hendidura superior del pecho, d) presión de la lengua contra el paladar para separar ligeramente los dientes.

Generalmente, la espiración debe durar el doble de tiempo que la inspiración. Se ha observado que la prolongación de la espiración con respecto a la inspiración tiene un efecto tranquilizador, muy útil para muchas personas.


Los ejercicios respiratorios se suelen repetir hasta diez veces. Ddespués se puede producir una sensación de mareo debida  al exceso de dióxido de carbono en el torrente sanguíneo. A medida que el discípulo progresa, se puede aumentar la duración de ~a fase del ciclo respiratorio.


A menudo se medita sobre la acción del aire según va pasando por las fosas nasales. Se invita al discípulo a imaginar que obtiene fuerza al inspirar, y que arroja debilidad al espirar. En este tipo le pranayama se fija la mirada en la punta de la nariz o en un ¡.unto entre las cejas.

En los Yoga Sutras de Patanjali se describen las ocho ramas lel yoga. Su práctica es esencial para llevar una vida de acuerdo ~n los principios del yoga y para una buena salud. Estas ramas son: yamas (prohibiciones), niyamas (preceptos), asanas (posturas'L pranayamas (controles de la respiración), pratyahara (renuneia a los sentidos), dharanas (concentración), dhyana (meditación) , samadhi (conciencia superior).
Las dos primeras, los yamas (prohibición de dañar a las otras I:riaturas vivientes, de ser falso, de robar, de sostener relaciones sexuales y de ser ambicioso) y los niyamas (preceptos de limpieza.


Contención, simplicidad, estudio y devoción a Dios, constituyen los fundamentos de una vida correcta. No son enseñanzas morales, aunque a menudo se las toma por tales, sino reglas para vivir una existencia plena. Al observarlas, se da el primer paso hacia la autocuración. En muchos casos, puede ser el único paso necesario.