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Terapia aromática

 


Aunque sus raíces datan del antiguo imperio egipcio, hace unos 5.000 años, la terapia con aceites a base de esencias es rela­tivamente nueva como disciplina curativa. El término de «terapia aromática» fue creado hace medio siglo por René Maurice Gattefossé, químico cosmético francés. Éste empezó a interesarse por el tema al descubrir que los aceites de esencias tenían un profundo efecto sobre la piel. Investigaciones posteriores le revelaron que estas esencias podían ser empleadas con éxito no sólo como agentes cosméticos, sino también para tratar dolencias de la piel como la dermatitis. Gattefossé hablaba de una esfera de investigación que abre enormes perspectivas a aquellos que han empezado a explorarla».

 

Gattefossé se dio cuenta del tremendo valor de las esencias como agentes bactericidas y de su potencial para tratar todo tipo de infecciones. Aunque el interés por este campo disminuyó considerablemente al aparecer los antibióticos, es posible que las esencias vegetales constituyan una alternativa viable .que, al mismo tiempo, es natural. Es verdad que las esencias no son siempre tan efectivas como los antibióticos, pero al mismo tiempo tampoco tienen los efectos indeseables de éstos. En la URSS, investiga­ciones recientes han revelado que un tipo de aceite de eucalipto actúa eficazmente contra el virus de la gripe común. Los agentes antivíricos son sumamente raros y virtualmente desconocidos en el reino natural.

Un colega de Gattefossé, Godissart, fundó en los Estados Unidos su propia clínica de terapia aromática, donde desarrolló un tratamiento para el cáncer de, piel a base de aceite de lavanda. También empleó los aceites de esencias para tratar la gangrena, la osteomalacia y las úlceras faciales, llevando a cabo las curacio­nes en un tiempo récord.

Siguiendo la línea del trabajo realizado por Gattefossé y por otros pioneros europeos, a finales de la década de los cincuenta surgieron dos figuras importantes, Marguerite Maury y el doctor lean Valnet, los cuales contribuyeron considerablemente al avance de la terapia aromática.

 

Marguerite Maury, fallecida hace unos diez años, se ha con­vertido en una leyenda. Su libro The Secret of Life and Y outh es muy perspicaz y estimulante. El doctor lean Valnet, doctor y ex cirujano militar francés, es autor de otro libro clásico, Aromatherapie. Sin embargo, cada uno enfocaba la terapia aromática de una forma distinta. Mientras la señora Maury trataba a la persona en su conjunto (cuerpo y psiquis) y utilizaba los aceites externamente con masajes, el doctor Valnet era más ortodoxo y rrescribía los aceites por vía oral, como lo haría un doctor orto­doxo o un herbolario.

Algunas personas consideran que la terapia aromática es una rama de la medicina herbaria y, de hecho, numerosas plant(as deben sus propiedades a las esencias que contienen: clavo, (eucalipto, hierbabuena, etc. Muchas esencias pueden recomendarse para las mismas finalidades que las hierbas, por ejemplo, se recomienda un carminativo, como el aceite de cilantro para la indigestión; un antiespasmódico, como el aceite de mejorana, para el asma.

En la práctica, no obstante, las esencias son raramente empleadas por los herbolarios, ya 'que existe ¡una diferencia fundamental entre el efecto curativo de las plantas y el de las esencias. La diferencia se debe a la naturaleza etérea de los aceites (ya que son altamente volátiles), que les proporciona un profundo efecto a nivel mental-emocional comparable al de los remedios florales de Bach. En ocasiones, el efecto de las esencias sobre la mente es más pode­roso que su acción sobre el cuerpo; de esta manera, la terapia aromática se presta a un enfoque integral mente-cuerpo que trasciende la práctica ;herbaria normal. Un factor importante dentro de la «terapia aromática psicológica» lo constituye la percepción de la fragancia por parte del paciente, y este enfoque, más que ningún otro, se aproxima al significado literal de te­rapia aromática.

El doctor Paolo Rovesti, de la universidad de Milán, ha estudiado 10s efectos de las esencias sobre la mente. A veces elabora los aceites con azúcar, dejándolo que se disuelva lentamente en la boca. Debido a que la percepción de la fragancia es tan importante, frecuentemente tan sólo se atomiza la esencia con un aerosol alrededor del paciente. Rovesti ha empleado con éxito esencias que son fundamentalmente estimulantes o sedantes para tratar estados opuestos de depresión y ansiedad.

El efecto de los aromas sobre las emociones se conoce desde hace siglos, pero sólo hace treinta años que hemos empezado a damos cuenta de su potencial curativo. Por mi propia ex­periencia, puedo decir que existen esencias para todo tipo de malestar emocional: desde la ira (manzanilla) hasta la pena (hisopo) y los celos (rosa).

Los aceites de esencias se pueden emplear de múltiples maneras. Son ideales para los masajes, ya que disueltos en acei­te vegetal (son demasiado fuertes para utilizarlos en estado puro) son fácilmente absorbidos por la piel. Esta absorción y la posterior dispersión de la esencia a través de los tejidos del cuerpo constituyen el fundamento de la terapia de la señora Maury. De esta manera, los aceites pueden utilizarse no sólo para estimular o relajar, sino también para tratar un gran número de problemas internos.

 

Aromaterapia

Se trata de una ranla dentro de la fitoterapia que utiliza a las esencias y los aceites esenciales como sustancias efectivas con fines preventivos y curativos de distintos niveles de equilibrio. Es difícil conseguir verdaderos aceites esenciales, generalmente se hallan diluidos o son de una baja calidad. También existen numerosas alteraciones, dado que los métodos más óptimos de extracción y puriificación de estos aceites son muy costosos.

Por olra parte, son muy distintas las calidades y/o la purezas de los aceites esenciales que se utilizan para perfumería, cosmética, y también en aroma terapia.

El método más difundido para obtener estos productos es la destilación, de la cllal hay diversas variantes.

Generalmente a las esencias y aceites esenciales se las clasifica en terpénicas, oxigenadas y sulfuradas, con acciones específicas en cada caso.

Paracelso buscaba la quinta esencia de los vegetales, justamente en la destilación del más fino aceite esencial o esencia destilada (el espíritu vegetal). Actualmente la ciencia ha comprobado y reivindicado las propiedades sanitarias, antisépticas, antibacterianas, antivirales, antiprotozooarias de los aceites y esencias de muchas plantas aromáticas y medicinales.

La efectividad de las moléculas de los aceites esenciales, es que ingresan al torrente sanguíneo y a las células por una clase particular de osmosis, con una velocidad relativamente rápida, creando un medio tan desfavorable y perjudicial para las bacterias que no pueden multiplicarse ni desarrollarse, mostrando una clara diferencia con la acción de los antibióticos.

También se ha comprobado propiedades sedantes, antiespasmódicas, cicatri­zantes, estimulantes, carminativas, hormonales entre otras. Estos aceites contienen bioestimulantes que incitan a las defensas naturales de los organismos.

Las esencias y aceites deben guardarse en recipientes, en lo posible de vidrio oscuro, bien cerrados. En ambientes frescos pueden durar años y deben tlsarse con extrema precaución y en pequeñísimas cantidades, dada la concentración. La aromaterapia incluye aceites vaporizados en agua tibia.